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Nacionalizaciones perjudican el progreso en América Latina

Preocupan medidas de algunos países contra los mercados

Publicado: 11 de enero, 2007  

Washington – Los intentos para echar atrás las reformas de mercado en algunos países de América Latina anuncian dificultades para esas economías y no son la respuesta a los problemas de América Latina, dicen expertos de Estados Unidos.

El presidente venezolano Hugo Chávez anunció recientemente los planes de nacionalizar los sectores de telecomunicaciones y energía eléctrica en ese país. Al día siguiente del anuncio, hecho el 8 de enero, el valor del índice general de la Bolsa de Valores de Caracas cayó en un récord de 19 por ciento y para el mediodía del 16 de enero había caído casi 30 por ciento.

Las dos empresas más grandes de servicios públicos en las industrias señaladas -- CA Nacional Teléfonos de Venezuela (28,5 por ciento propiedad de la empresa estadounidense Verizon Communications) y CA Electricidad de Caracas (EDC, propiedad y operada por AES, otra empresa estadounidense) también sufrieron drásticas pérdidas en su valor, y el comercio de sus acciones debió ser suspendido temporalmente. El valor de las acciones de EDC cayó 15 por ciento el 16 de enero, su valor más bajo en 10 meses, un día después de que el gobierno anunció en detalle el plan de nacionalización de la empresa de servicios.

El año 2006, los mercados energéticos de América Latina se convulsionaron con los planes de nacionalización de facto de la industria de gas natural en Bolivia. El gobierno anunció planes de aumentar de 50 a 82 por ciento los impuestos estatales y las regalías para la producción de gas, obligando a los vecinos de Bolivia a realizar complejas negociaciones. Los países más afectados fueron Brasil y Argentina, ambos con grandes inversiones en el sector energético boliviano y ambos grandemente dependientes del abastecimiento de gas por parte de Bolivia. Argentina actualmente paga precios mucho más altos por el gas boliviano, y puede ser que Brasil tenga que hacerlo pronto.

“La nacionalización tiene una larga y poco gloriosa historia de fracasos en todo el mundo”, dijo Tony Snow, el secretario de prensa de la Casa Blanca, al agregar que “nosotros apoyamos al pueblo venezolano y creemos que éste es un día de poca felicidad para ellos”. El portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, dijo que la nacionalización es una “senda demasiado trillada, que la historia ha demostrado que generalmente no beneficia a la población”.

Los expertos del sector privado concuerdan en que incluso los planes de nacionalización mejor aplicados acarrean riesgos. Lowell R. Fleischer, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, con sede en Washington, dijo al Servicio Noticioso desde Washington, que Chávez está tratando de conseguir puntos políticos al promover su agenda de “socialismo para el siglo XXI”. Pero a largo plazo, dijo, la medida tendrá en su mayor parte consecuencias negativas para Venezuela que, a pesar de sus enormes ingresos por el petróleo, necesita inversiones extranjeras para mantener y ampliar su sector petrolero.

“Y si se comienza a nacionalizar, esto solamente asusta a la inversión extranjera, que ya ha disminuido durante el gobierno de Chávez”, dijo Fleischer. “Yendo más allá, creo que significa una situación económica en deterioro. La inflación seguirá aumentando y me parece que los primeros en ser afectados por ello serán los más pobres de Venezuela, los que actualmente son el respaldo principal de Chávez”, añadió.

Jeffrey J. Schott, investigador principal del Instituto Petersen de Economía Internacional, con sede en Washington, dijo que los riesgos de la nacionalización son hoy más altos que en el pasado. “En el pasado no había el nivel de integración en la economía globalizada que es tan importante para estos países, en términos de acceso a los mercados para el comercio de productos y servicios, y probablemente de igual importancia, si no más importante, para las inversiones”, dijo al Servicio Noticioso desde Washington.

Los líderes de América Latina, como Chávez o Evo Morales de Bolivia, dicen que están respondiendo al fracaso de las reformas de mercado “neoliberales” de la década de 1990. Los expertos admiten que en algunos casos las reformas no abordaron los problemas más persistentes en América Latina: la pobreza, la disparidad de ingresos, el desempleo y la corrupción.

Pero agregan que es erróneo culpar de todo al “Consenso de Washington” -- el paquete de reformas para las economías en dificultades, promovido en la década de 1990 por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Departamento de Hacienda de Estados Unidos. Esas reformas hicieron hincapié en disciplina fiscal, austeridad, impuestos más bajos, eliminar regulaciones y la privatización de las empresas propiedad del Estado.

Los analistas dicen que el consenso también postulaba una mayor inversión en educación, salud e infraestructura, así como transparencia y estricto imperio del derecho. En estas áreas las reformas con frecuencia se retrasaron y no se completaron. “El Consenso de Washington... era el fundamento para la estabilidad macroeconómica, en lel que había que incluir otras políticas”, dijo Schott.

Jerry Haar, profesor de negocios internacionales en la Universidad Internacional de la Florida, dijo al Servicio Noticioso desde Washington, que en varios países de América Latina las élites locales les dieron mala reputación a las reformas de mercado, al usar la privatización como cobertura para el corrupto “capitalismo entre amigos”.

“No hay nada en el capitalismo democrático que diga que no se puede tener redes de seguridad social, nada que diga que no se puede tener adecuadas leyes de bancarrota, reglamentos laborales flexibles, sistemas impositivos competentes, un buen sector público y tribunales transparentes y honestos”, dijo Haar.

Los expertos destacan también que son pocos los países de América Latina que se han alejado del modelo de mercado.

“Se ha exagerado el desvío en América Latina” dijo Schott. Miren a Brasil, [el presidente] Lula da Silva había seguido esencialmente las políticas económicas de su predecesor Fernando Enrique Cardoso. En Uruguay se tiene a un líder izquierdista que ha impulsado un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos”, agregó Schott.

Haar señaló también el progreso económico y el desarrollo institucional de Chile, Costa Rica y Panamá. “La cura no es el marxismo. La cura no es el socialismo. Es el capitalismo democrático... El elemento clave es el liderazgo; si los que se postulan a un cargo son honestos y dedicados”, dijo.

Jeroslaw Anders
Redactor del Servicio Noticioso desde Washington

 
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