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Demócratas impulsarán temas laborales en conversaciones sobre libre comercio

Negociaciones tendrán probablemente enfoque en el medio ambiente

Publicado: 26 de enero, 2007

Washington – Según los expertos, los debates dirigidos a fortalecer los acuerdos de comercio de Estados Unidos que los demócratas quieren acometer estarán centrados en una mayor adherencia a las normas laborales internacionales fundamentales.

Estos dicen que el lenguaje de tales normas, como por ejemplo el derecho a la asociación y a la negociación colectiva, la prohibición del trabajo infantil y el trabajo forzado y la no discriminación en el empleo, es muy probable que se incluya en cualquier legislación dirigida a renovar la autoridad de promoción comercial.

Dicha autoridad, también conocida como “la vía rápida” y que caduca en el mes de julio, faculta al presidente de Estados Unidos para poder presentar acuerdos comerciales a votación positiva o negativa sin enmiendas ante la Cámara de Representantes y el Senado. También define objetivos que los negociadores por Estados Unidos deben intentar incorporar en los acuerdos de libre comercio.

Los demócratas favorecen la postura de que se deben incorporar mejores disposiciones laborales y ambientales en las proposiciones de ley sobre comercio para asegurar que las empresas y los países no obtengan una ventaja competitiva injusta en el comercio al negar a sus trabajadores derechos básicos e incumplir las protecciones ambientales. Algunos demócratas también consideran estas disposiciones como una forma de animar a los países en desarrollo a avanzar hacia un desarrollo más sostenible.

Los asuntos laborales son políticamente más sensibles que los ambientales porque algunos perciben que el cambio mundial en la creación y pérdida de puestos de trabajo está intrínsicamente vinculado con el comercio, comenta Edward Gresser del Instituto de Política Progresista (Progressive Policy Institute). El instituto está asociado al partido demócrata.

Los demócratas tienen firmes posiciones respecto de los derechos laborales, ya que estos figuran entre los valores básicos de su partido y disfrutan de un fuerte apoyo de los votantes clave en este asunto: los sindicatos de trabajadores, dijo Gresser.

Cualquier ley de autoridad de promoción comercial que vayan a apoyar los demócratas tendrá que redundar en torno al principio de hacer que las leyes laborales del país se ajusten a las normas fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), aunque Estados Unidos ha ratificado solamente dos de los ocho convenios fundamentales de la OIT, según los expertos. También es probable que tenga que incluir un mecanismo de aplicación más contundente y un papel de supervisión del Congreso más relevante.

Los demócratas esperan que los temas laborales y ambientales sean tan importantes en las conversaciones futuras sobre comercio libre y los objetivos de su negociación, como la protección de la propiedad intelectual y el acceso a los mercados, indican los expertos.

CAMBIO EN EL ENTORNO POLÍTICO

En el año 2001 las leyes de autoridad de promoción comercial propuestas por los demócratas Max Baucus y Charles Rangel que intentaban introducir un lenguaje más contundente en materia laboral y ambiental fueron rechazadas. Ahora, Baucus y Rangel presiden las comisiones, en el Senado y en la Cámara de Representantes respectivamente, que tienen jurisdicción sobre los temas de comercio.

Además, el clima político general ha cambiado, dijo Frederic Mayer, un científico político de la universidad de Duke en Carolina del Norte. Según este, las virtudes del libre comercio están siendo re examinadas ahora en términos de la distribución de beneficios entre diferentes países y grupos sociales.

“Me parece que las viejas formulas de libre comercio a las que se agregan acuerdos paralelos sobre cuestiones laborales y ambientales pueden resultar bastante insuficientes”, dijo Mayer.

El representante Sander Levin, presidente de la subcomisión de Comercio de la comisión de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, dijo el 5 de enero que los demócratas quieren asegurarse de que los beneficios de la globalización se distribuyan a todos los niveles de la sociedad, incluyendo a los trabajadores.

Según Randal Soderquist del Fondo German Marshall, incluso algunos republicanos están dispuestos a apoyar firmes medidas laborales porque están igual de molestos que los demócratas por los abusos laborales que ocurren en algunos países en desarrollo.

Sin embargo, a muchos republicanos y grupos empresariales les preocupa que un lenguaje más firme sobre medidas sociales, por ejemplo, el endoso de las normas de la OIT que Estados Unidos no ha ratificado, podría ser utilizado por organizaciones laborales estadounidenses y grupos ambientales para presentar argumentos contra ciertas leyes y reglamentos en los tribunales.

“Los republicanos resistirán cualquier invitación abierta al litigio”, sostuvo Claude Barfield de la organización de investigaciones políticas American Enterprise Institute.

Muchos países en desarrollo se han resistido con vehemencia a la inclusión de disposiciones sociales, en particular las que se refieren a las normas laborales, en los acuerdos de libre comercio, porque las perciben como simples medidas de proteccionismo encubiertas o como esfuerzos de buena voluntad que no son adecuados a sus condiciones sociales y políticas y a la fase de desarrollo en la que se encuentran.

Sin embargo, los miedos de que las disposiciones laborales y ambientales puedan utilizarse como arma proteccionista, no se ha materializado hasta el momento a pesar de su inclusión en varias formas en acuerdos de libre comercio alcanzados en años recientes, dijo Gresser.

Agregó que, a la larga, las buenas políticas laborales y ambientales son satisfactorias ya que los países que las intentan aplicar atraen inversiones de buena calidad.

Gresser dijo que el mejor modo para que sus compañeros demócratas traten estos temas es concentrarse más en los incentivos que en las sanciones, ya sea por medio de acuerdos de libre comercio o programas preferenciales.

Cualquiera que sea la dirección que tomen los demócratas en el Congreso, la administración Bush parece estar resignada a la inevitabilidad de tener que ajustarse al curso que se siga para el comercio.

El vice representante de Comercio de Estados Unidos John Veroneau dijo a los periodistas el 17 de enero que las disposiciones laborales de los acuerdos de libre comercio firmados con Colombia y Perú y del acuerdo que se ha concluido con Panamá necesitarán “ajustes sustanciales” para obtener la aprobación del Congreso. (Ver artículo relacionado).

Después de algunas reuniones con congresistas el 18 de enero, la representante de Comercio Susan Schwab dijo que estaba abierta al diálogo en torno a las medidas laborales de los acuerdos de libre comercio.

“Vamos a colaborar con los líderes del Congreso, tanto demócratas como republicanos, en lo que respecta al lenguaje laboral para ver si podemos crear un nuevo marco que sea aceptable para nuestros socios comerciales”, dijo Schwab.

Para más información sobre las políticas estadounidenses, véase Comercio y economía.

Adrzej Zwaniecki
Redactor del Servicio Noticioso desde Washington

 
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