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Bush pide una reforma integral de la inmigración

EE.UU. debe mantener su gran tradición de crisol de culturas, dice

Publicado: 26 de enero, 2007

Washington – En su discurso sobre el Estado de la Unión pronunciado el 23 de enero, el presidente Bush solicitó al Congreso de Estados Unidos que apruebe una reforma integral de la inmigración que haga frente a los problemas que plantea tener millones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos.

“Necesitamos mantener la tradición del crisol de culturas que da la bienvenida a los recién llegados y los asimila. Y necesitamos resolver el estatus de los inmigrantes ilegales que ya se encuentran en nuestro país, sin animosidad ni amnistía”, dijo Bush. (Véase artículo relacionado.)

Bush pidió al Congreso que implante “un sistema de inmigración digno de Estados Unidos, con leyes justas y fronteras seguras”.

Las cifras estimadas de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos varían ampliamente. El Centro Hispano Pew, un grupo de investigación no partidista, calcula que a fecha de marzo de 2006 la población no autorizada oscilaba entre los 11,5 y 12 millones de personas, a partir de datos de la Oficina del Censo y de otras fuentes.

Bush anunció que tiene pensado duplicar el tamaño de la Patrulla Fronteriza y otorgar fondos para nuevas infraestructuras y tecnologías que aseguren la frontera. En el 2006 envió a casi 6.000 efectivos de la Guardia Nacional para ayudar a la Patrulla Fronteriza con la operación de sistemas de vigilancia, análisis de inteligencia, instalación de vallas y barreras de vehículos y construcción de carreteras para el patrullaje.

Sin embargo, el presidente agregó que la frontera no será segura hasta que exista un programa de trabajadores temporales que “levantarían la presión” y dejarían libres a los agentes fronterizos para perseguir a narcotraficantes, delincuentes y terroristas. Los trabajadores que violasen las condiciones del programa perderían de manera permanente el derecho a recibir una tarjeta de residente permanente de Estados Unidos (la tarjeta verde), y a la ciudadanía de Estados Unidos, según una hoja informativa de la Casa Blanca.

Bush se sigue oponiendo a cualquier vía automática a la ciudadanía u otras formas de amnistía, señalando que tales medidas recompensarían a los infractores y serían injustas para quienes esperan su turno para acceder a la ciudadanía o a quienes esperan aún su turno para entrar legalmente en el país.

El plan del presidente también plantea reforzar las leyes de inmigración en los centros laborales y darles a los empleadores los medios para verificar la situación legal de sus trabajadores. Según la hoja informativa de la Casa Blanca, la administración Bush ha roto con las prácticas del pasado de imponer multas mínimas a los empleadores que contratan a trabajadores indocumentados. La administración ha aumentado la cantidad de arrestos en los centros laborales en casos en que se busca el cumplimiento de la ley, ha duplicado los recursos federales que se destinan a la aplicación de la ley, y ahora quiere que el Congreso establezca una nueva tarjeta de identificación a prueba de falsificación para todos los trabajadores extranjeros en situación legal, de modo que las empresas puedan verificar la condición legal de sus empleados.

Los expertos consideran buena la posibilidad de que se apruebe una reforma de la inmigración en el nuevo Congreso controlado por demócratas. Algunos de los legisladores republicanos que favorecían una política de “mano dura” en lugar de una reforma de la inmigración, sufrieron derrotas en las elecciones legislativas de noviembre de 2006. No obstante, una reforma integral de la inmigración supondrá aun así un compromiso bipartidista, sobre todo en los detalles del programa de trabajadores invitados y una solución que permita obtener la condición legal para los inmigrantes indocumentados que se encuentran ya en el país.

Cuando el Congreso se reunió el 4 de enero, el nuevo liderazgo del Senado hizo un compromiso bipartidista para resolver el tema de la reforma integral de la inmigración, cuando Harry Reid, titular de la mayoría en el Senado presentó una resolución denominada “sentido en el Congreso” instando a la Cámara de Representantes y al Senado a aprobar una ley de reforma integral de la inmigración.

El senador demócrata Edward Kennedy, que preside ahora una de las principales subcomisiones del Senado en lo relativo a la inmigración, acogió favorablemente “el reiterado compromiso del presidente con llevar a cabo una reforma integral del quebrado sistema de inmigración de nuestro país” y expresó su acuerdo con los principios que expuso Bush.

“El presidente ha sido un líder en este tema y confío en que continuará las gestiones con miembros de su partido de manera que podamos aprobar legislación que resuelva de una vez por todas este problema”, dijo Kennedy en una declaración difundida el 23 de enero.

La representante Zoe Lofgren, una demócrata de California y nueva titular de la subcomisión sobre Inmigración, Seguridad Fronteriza y Reclamos de la comisión Judicial de la Cámara de Representantes, también se comprometió el 23 de enero a “colaborar en forma bipartidista para aprobar una reforma práctica y duradera, que se le sirva al país”.

Para detalles adicionales, véase la hoja informativa de la Casa Blanca, sobre el plan del presidente Bush para la reforma integral de la inmigración.

Jeffrey Thomas
Redactor del Servicio Noticioso desde Washington

 
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