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EMBAJADA DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA
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La lucha contra la trata de personas, un esfuerzo del gobierno de EE.UU.

Prioridad es la protección y la oferta de servicios a las víctimas

Publicado: 13 de febrero, 2007

Washington – La prevención de la trata de seres humanos y la protección de las víctimas en Estados Unidos es un esfuerzo de múltiples organismos y una alta prioridad, según los representantes de varias agencias del gobierno estadounidense.

“Ninguna agencia tiene la infraestructura o los medios para enfrentar el tema de la trata de personas por sí misma” comentó Gabriel García, jefe de la Unidad de Trata y Contrabando de Personas en el Servicio de Aduanas e Inmigración de Estados Unidos, que se encarga de la aplicación de la ley.

García fue uno de los varios funcionarios del gobierno que hablaron con periodistas extranjeros durante la gira organizada por el Centro de Prensa Extranjera del Departamento de Estado en Washington y Nueva York del 5 al 7 de febrero. Los periodistas se reunieron con funcionarios de Estados Unidos y de la ONU y con representantes de organizaciones no gubernamentales (ONG) que trabajan en la prevención de la trata de personas.

Existen entre 600.000 y 800.000 personas obligadas o forzadas a cruzar fronteras internacionales cada año y de estas, entre 14,500 a 17,500 terminan en Estados Unidos, según los cálculos del gobierno estadounidense.

Las agencias estadounidenses trabajan para acabar con la trata, aprendiendo mejores métodos para identificar a las víctimas, mejorando los servicios proporcionados a las víctimas e incrementando las campañas de concienciación del público.

IDENTIFICACION Y PROTECCIÓN DE LAS VICTIMAS

Personas de al menos 65 países llegan a Estados Unidos a causa de la trata de personas. En 2001 el Departamento de Salud y Servicios Humanos certificó a 1.100 personas como víctimas de la trata, en su mayoría de Vietnam, México y El Salvador.

El enfoque de Estados Unidos está centrado en la víctima, dicen los funcionarios. La principal prioridad es el rescate de la víctima, dijo Grace Chung Becker, viceayudante del Secretario de Justicia en la División de Derechos Civiles de ese Departamento.

Los funcionarios de inmigración intentan frenar la trata en los 327 puertos de entrada en Estados Unidos, sin embargo, muchos de los que entran en Estados Unidos no se dan cuenta de que son objeto de la trata, dice García. Por ejemplo, puede haber una persona que en principio puede estar de acuerdo en entrar clandestinamente a Estados Unidos pero después es forzada a trabajar en servicio doméstico o prostitución cuando llega a destino.

Las campañas de concienciación pública, con carteles en los aeropuertos y anuncios de servicio público televisados, ayudan a explicar el tráfico de personas, a asegurar a las víctimas de que van a estar protegidas y advertir a los tratantes de que serán perseguidos por la justicia.

Estas campañas de información pública son importantes no sólo para las posibles víctimas sino para todo el mundo, puesto que a veces las víctimas no denuncian su situación, comenta Martha Newton, directora de la Oficina de Reinserción de Refugiados del Departamento de Salud y Servicios Humanos.

Con frecuencia las víctimas están aisladas y en algunos casos, casi nunca ven la televisión o dejan sus lugares de trabajo. Por tanto no tienen modo de saber que hay servicios de protección disponibles. Además sus raptores, que en muchos casos guardan los pasaportes de sus víctimas, les dicen que si se escapan, les arrestarán y deportarán.

“Las víctimas están paralizadas por el miedo. Se sienten atrapadas. No pueden ver la solución” dice Wade Horn, secretario adjunto para niños y familias del Departamento de Salud y Servicios Humanos.

Gran parte del presupuesto anual de 9,8 millones de dólares del Departamento de Salud y Servicios Humanos para la lucha contra la trata de personas se le da a organizaciones encargadas de las relaciones con la comunidad para que ayuden a difundir la información sobre el tráfico humano a quienes tienen más posibilidad de entrar en contacto con las víctimas. Estas organizaciones hablan con trabajadores municipales, organizaciones de cuidados sanitarios, de servicios sociales, oficinas de bienestar infantil, comunidades étnicas locales y organizaciones religiosas. Existe una línea telefónica abierta 24 horas para informar de posibles casos de trata de personas que desde abril de 2004 ha recibido 4.500 llamadas.

Organizaciones afiliadas así como organizaciones no gubernamentales también proporcionan apoyo, incluyendo refugios, ropas, alimentos, servicios psicológicos y de inmigración a los rescatados.

Las víctimas de la trata que se hallan en Estados Unidos reciben los mismos derechos y beneficios que los refugiados. Aquellos que el Departamento de Salud y Servicios Humanos certifica como víctimas de la trata tienen derecho a toda la gama de servicios sociales estadounidenses, incluyendo cuidados de la salud según el programa federal estatal Medicaid.

Las víctimas certificadas también pueden solicitar una visa tipo “T” que les permite estar en Estados Unidos y traer a sus familias. Aquellos que reciben visas tipo “T” deben comprometerse a ayudar a los fiscales estadounidenses y testificar contra sus tratantes.

“Entendemos que para que las víctimas puedan estabilizarse debemos proporcionar ayuda de inmigración a corto y largo plazo” explicó García. “Esto significa que no deportamos a las víctimas de la trata”.

ENJUICIAMIENTO DE LOS TRATANTES

La aprobación de la Ley de Protección de Víctimas de la Trata del año 2000 concedió más autoridad al Departamento de Justicia para perseguir a los tratantes. Entre los años fiscales 2001 y 2006 el Departamento ha enjuiciado a 360 acusados y ha conseguido 238 condenas. Casi el 75 por ciento de estos casos ha tenido que ver con la trata sexual, los demás implican principalmente incidentes de trabajos forzosos.

El 31 de enero el Secretario de Justicia de Estados Unidos Alberto Gonzales anunció la creación de una nueva Unidad de Enjuiciamiento de Trata de Humanos para desarrollar nuevas estrategias para combatir la trata y ampliar los esfuerzos de aplicación de la ley y atender el creciente número de causas.

La unidad “ampliará y mejorará nuestra capacidad para luchar contra este crimen pues hace que los investigadores federales, estatales y locales trabajen junto con las ONG para hacerse cargo de los enormes desafíos que este mal presenta” declaró Gonzales en un comunicado de prensa.

El texto completo está disponible, en inglés, en el sitio web del Departamento de Justicia.

Michelle Austein
Redactora del Servicio Noticioso desde Washington

 
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