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EMBAJADA DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA
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Representante Comercial de Estados Unidos se refiere a la renovación de la vía rápida

Schwab promete colaborar estrechamente con los legisladores para que tenga éxito

Publicado: 21 de febrero, 2007

La Representante Comercial de Estados Unidos Susan C. Schwab instó al Congreso a renovar la Autoridad de Promoción Comercial, al señalar que es una de las medidas más importantes que tome para sustentar la prosperidad de Estados Unidos el ámbito interno y el liderazgo en el mercado internacional.

A continuación una traducción del discurso de la representante comercial, que pronunció el 12 de febrero.

(comienza el texto)

Oficina de la Representante Comercial de Estados Unidos
Palabras de la USTR Susan C. Schwab
Argumentación a favor de la renovación de la Autorización de Vía Rápida

12 de febrero del 2007

(Tal como fue preparado para su divulgación)

Reconocimientos e introducción

• Gracias, Leslie [Griffin, vicepresidente para Asuntos Gubernamentales Internacionales en la New York Life Insurance Company.] por esa amable presentación. Y gracias a ustedes, miembros de la Coalición por el Comercio de Norteamérica..

• Me encanta que ustedes estén aquí hoy para dar el puntapié inicial a la misión, vitalmente importante, de renovar la Autorización de Promoción Comercial. (TPA).

• Esta podría ser una de las medidas más importantes que tome el Congreso en los meses venideros para sustentar la prosperidad de nuestro país en el ámbito interno y el liderazgo en el mercado internacional. Ningún presidente debería carecer de una TPA

• El llamado del presidente Bush en favor de una TPA señala su resolución de ver que Norteamérica siga liderando al mundo en la apertura de los mercados de bienes y servicios y el fortalecimiento del imperio del derecho en el comercio. Esto es decisivo para nuestra prosperidad y el crecimiento y la salud económica de la economía mundial.

• La ecuación es bastante simple. Ya sea que hablemos de acuerdos de libre comercio bilaterales o regionales, o de acuerdos multilaterales como la Ronda de Desarrollo de Dohá, los acuerdos comerciales significan más exportaciones, y más exportaciones significan mejores empleos.

• El llamado del presidente a la renovación de la TPA demuestra también su determinación de asegurar que los consumidores norteamericanos sigan disfrutando de una amplia gama de opciones – desde la ropa hasta los alimentos y los artículos electrónicos – y que las empresas norteamericanas puedan obtener las partes y los materiales que necesitan para mantenerse competitivas en todo el mundo.

• Lo que es igualmente importante, su llamado a favor de una TPA les aseguró a nuestros socios comerciales que Estados Unidos se mantendrá al frente y en el centro de la creación de oportunidades económicas, no sólo para Estados Unidos sino para todos los países – especialmente los países en desarrollo – y en la promoción de la libertad y la cooperación en todo el mundo, a través del comercio y la inversión.

Un Historial Vigoroso

• Pensemos en dónde estábamos en el campo de juego comercial, hace apenas cinco años. Habían pasado ocho años desde que un presidente había contado con una TPA. Como resultado, Estados Unidos, desde mediados de la década de los 90, había firmado sólo un acuerdo de libre comercio.

• Entre tanto, otros países se afanaban haciendo tratos y creando oportunidades económicas para sus trabajadores y compañías. Pero Estados Unidos se mantenía al margen.

• El presidente Bush asumió su cargo determinado a meter a Estados Unidos otra vez en el partido, tanto bilateral como multilateralmente. Sabía entonces y sabe ahora que sin una TPA otros países seguirían llegando a tratos comerciales mientras Estados Unidos miraba con una mano atada a la espalda. Trabajó con el Congreso y logró que Estados Unidos entrara de nuevo en el partido.

• Y pensemos ahora en cuán lejos hemos llegado. En aquel entonces, éramos parte de apenas tres FTA (acuerdos de libre comercio) y acabábamos de iniciar la Ronda Dohá. Ahora tenemos 10 FTA aprobados por el Congreso y puestos en vigor, otros tres que están cerca de la puesta en vigor y otros tres que han sido concluidos y esperan la aprobación del Congreso. Y tenemos en proceso de negociación más FTA, entre ellos acuerdos comerciales significativos con Corea y Malasia.

• Si alguien pone en tela de juicio los beneficios de estos FTA, consideremos el hecho de que las exportaciones a los 10 países que han puesto en vigor FTA entre 2001 y 2006 crecieron dos veces más rápidamente que las exportaciones estadounidenses al resto del mundo durante el mismo periodo.

• Simplemente, obsérvese la experiencia del NAFTA. Cuando se trata de empleos, la media del desempleo en Estados Unidos era de 5,1 por ciento en el periodo de once años que comenzó cuando entró en vigor el NAFTA, en comparación con el 7,1 por ciento durante el periodo de 11 años que llevó hasta el NAFTA.

• Observamos la misma tendencia en la manufactura. La producción industrial estadounidense – 78 por ciento de la cual consiste en manufacturas – aumentó 49 por ciento entre 1993 y 2005. En cambio, en el periodo de doce años que llegó hasta el NAFTA sólo obtuvimos un aumento del 28 por ciento.

• Hubo también una mejora espectacular en los niveles de remuneración en el periodo que siguió al NAFTA. Le media de la remuneración real aumentó a una media anual de 2,3 por ciento desde 1993 hasta 2005, comparada con sólo el 0,4 por ciento anual entre 1987 y 1993.

• En el cuarto trimestre del año pasado, la economía prevaleció a través de una baja repentina de la vivienda y problemas en el sector de los automotores, y aún así anotó una fuerte tasa de crecimiento del 3,5 por ciento. La razón es el comercio. El comercio, liderado por las exportaciones, contribuyó con casi la mitad de la tasa de crecimiento del cuarto trimestre. Y debemos recordar que los empleos apoyados por las exportaciones de mercancías pagan del 13 al 18 por ciento más que la media de Estados Unidos.

• El firme crecimiento en el extranjero ayuda finalmente a que nuestras exportaciones aumenten más rápidamente. Lo que es una razón adicional para apoyar nuestra labor para echar abajo las barreras en el extranjero.

• Debemos recordar también que la apertura del mercado estadounidense al comercio y la inversión extranjeros contribuye al crecimiento económico y genera nuevas oportunidades para los individuos en este país. Los empleos relacionados con el inversión extranjera directa en Estados Unidos pagan por encima de un 30 por ciento más que los empleos [en el resto de la economía].

• Es este un historial tremendo y sé que mucha gente de la que está en este salón ayudó a hacerlo posible. Pero no cuenta sólo la cantidad de FTA o las exportaciones incrementadas. Podemos también sentirnos orgullosos de la calidad de estos FTA.

• Los FTA que concluye Estados Unidos no solo nivelan el terreno de juego para los agricultores, ganaderos, manufactureros y proveedores de servicios estadounidenses. Fortalecen también los derechos de propiedad intelectual; promueven la transparencia y el imperio del derecho; y salvaguardan las normas laborales y ambientales.

• Por supuesto que estos hechos y cifras no lo dicen todo acerca de los beneficios del comercio. Son los manufactureros, los agricultores y los trabajadores de todo el país los que mejor ejemplifican cómo el comercio expandido trabaja por Norteamérica.

• La semana pasada el presidente habló en la fábrica Caterpillar, en Illinois. La gran experiencia de la compañía norteamericana con el comercio ofrece un ejemplo excelente de sus beneficios. El primer FTA aprobado de acuerdo con la TPA restablecida en el 2002 se firmó con Chile, y entró en efecto hace tres años. Desde entonces, como lo hizo notar el presidente, Chile se ha convertido en el quinto mercado de exportación de Caterpillar, en orden de importancia.

• De modo similar, desde que entró en vigor en el 2005 el Acuerdo de Libre Comercio con Australia, las exportaciones de Caterpillar a Australia han aumentado 26 por ciento.

• Los vínculos entre las exportaciones y la prosperidad son evidentes en todas partes del país. En nuestro sur, podemos ver cómo el Viejo Dominio (:el estado de Virginia) se convierte en un nuevo dominio del comercio internacional. El Plan Estratégico de Desarrollo Económico del gobernador Kaine para el 2006 declara: “El Puerto de Virginia es la puerta de entrada al mercado mundial y un importante motor económico para el estado. El Puerto provee ahora más de 52.000 empleos en la región de Hampton Roads, y las empresas relacionadas con el Puerto, tales como las de almacenamiento, manufactura, despacho de carga y las companías camioneras ofrecen más de 164.000 empleos en todo el estado. Ha atraído 111 centros de distribución y es responsable de 584 millones de dólares anuales en remuneraciones y salarios, 763 millones de dólares en ingresos empresariales y 60 millones de dólares en recaudaciones impositivas estatales y locales”.

• Muchos otros estados reciben del comercio beneficios significativos similares. Ustedes tienen que asegurarse de que los funcionarios elegidos estén al tanto de esto y recuerden cuán útil es el comercio como herramienta del desarrollo económico.

• En los años por venir habrá centenares de otros ejemplos de beneficios que el comercio les reporta a compañías y trabajadores – en tanto y en cuanto Estados Unidos pueda concluir nuevos Acuerdos de Libre Comercio y la Ronda Dohá.

• Espero que en los próximos meses el Congreso se ocupe del acuerdo de libre comercio que hemos concluido con Perú el año pasado. La aprobación de este acuerdo beneficiará, por ejemplo, a la Ross Valve Manufacturing Company de Troy, Nueva York. El vicepresidente de la compañía, Andy Ross, resumió recientemente los beneficios directos que le ofrece el acuerdo a su compañía, cuando dijo que “Somos una manufacturera norteamericana que ha sido propiedad de una familia durante cinco generaciones, y hemos hecho negocios en Perú durante 60 años, pero sin un acuerdo de libre comercio nuestra porción del mercado seguirá siendo pequeña en comparación con otras manufacturas extranjeras. Un acuerdo de libre comercio con Perú le permitiría a Ross Valve acrecentar nuestros negocios en el extranjero, en tanto que añadimos empleos aquí en Estados Unidos”.

• Ya sea que hablemos del FTA con Perú o del FTA con Colombia o Panamá o de otros en el futuro, los agricultores, manufactureros y proveedores de servicios de todo Estados Unidos esperarán con interés venderle al 95 por ciento del mundo que vive fuera de nuestras fronteras. Debemos cumplir con ellos.

El papel de Norteamérica en el mundo

• La TPA hará algo más que mantener a Estados Unidos en la mesa de negociaciones, en busca de Acuerdos de Libre Comercio de óptima calidad. Asegurará a los otros países que pueden contar con Estados Unidos para liderar los esfuerzos mundiales a favor del comercio libre y leal.

• Estados Unidos y sus socios comerciales en la Organización Mundial del Comercio siguen trabajando en dirección de una conclusión exitosa de la Ronda de Desarrollo de Dohá.

• Nuestros socios comerciales comprenden que creemos que el acceso significativo al mercado es la única manera de abrir significativamente las corrientes comerciales. Y sólo las nuevas corrientes comerciales significativas estimularán el tipo de desarrollo económico que los miembros de la OMC buscan en esta ronda.

• Hemos dejado en claro que un trato que no alcanza estas metas de desarrollo y sólo crea nuevas oportunidades marginales para nuestros agricultores, ganaderos, manufactureros y proveedores de servicios, no logrará la aprobación del Congreso de Estados Unidos.

• Dohá es también una oportunidad histórica para aliviar la pobreza y crear oportunidades económicas en los países desarrollados y en desarrollo de todo el mundo. No debemos dejarla escapar. De modo que continuaremos con nuestros esfuerzos para concluir un acuerdo ambicioso y equilibrado.

• La TPA será necesaria para poner en vigencia las cláusulas del acuerdo de la Ronda Dohá. Dejar de renovar la TPA le señalará al mundo que Estados Unidos ya no confía en Dohá. No debemos dejar que eso ocurra.

• Además, hay señales de que el proteccionismo y el aislacionismo cobran auge en el mundo. Estados Unidos no debe ser parte de esa tendencia. En lugar de ello, debemos ser una fuerza para echarla atrás. La única manera en que podemos hacerlo es expandiendo el comercio y demostrando que actúa a favor de Norteamérica. Y esto requiere que Estados Unidos participe en el juego, TPA en mano, no a un costado de la cancha.

• Como el presidente lo dijo en Peoria hace poco más una semana, “aislar a Norteamérica del comercio mundial sería un desastre para nuestra economía. Es necesario que el Congreso rechace el proteccionismo, y mantenga esta economía abierta a las tremendas oportunidades que el mundo tiene que ofrecerle”.

Colaborar con el Congreso en los detalles

• En las próximas semanas colaboraremos estrechamente con miembros de la Cámara de Representantes y el Senado, en torno a los detalles de la legislación de la TPA

• Personalmente, creo que todo presidente debe contar con una autoridad general para negociar y poner en efecto tratos comerciales de óptima calidad.

.• Debido a que el Congreso es un asociado constitucional en una política comercial de apertura de mercados, orientada hacia el crecimiento, la TPA es, en ultimo término, un contrato entre las dos ramas del gobierno.

• Por lo tanto, estamos a punto de embarcarnos en un proceso decisivo para asegurar que la TPA funcione para el pueblo norteamericano y sostenga la función del comercio como una fuerza de crecimiento y desarrollo económicos en todo el mundo.

• Me sentido alentado por las conversaciones públicas y privados que he mantenido con Rangel, presidente de la Comisión de Medios y Arbitrios (de la Cámara de Representantes), con Baucus, presidente de la Comisión de Finanzas del Senado y con otros líderes congresionales.

• Sé que ellos comprenden la importancia de mantener a Estados Unidos como participante en el mercado mundial. Saben cómo el comercio beneficia a las compañías como Ross Valve, de Nueva York, a los ganaderos de Montana. Saben, como lo ha dicho el presidente Rangel, que no necesitamos una política comercial republicana o democrática – necesitamos una política comercial norteamericana.

• Estoy de acuerdo. Me comprometo a escuchar y consultar con miembros del Congreso en torno a este importante punto de la agenda nacional.

• Y espero con interés trabajar con toda la gama de intereses norteamericanos representados aquí hoy.

Conclusión

• Desde 1974, la Autorización de Promoción Comercial ha ayudado a aumentar las exportaciones estadounidenses y ha creado nuevas oportunidades de exportación para empresas, agricultores, trabajadores y consumidores.

• Ha restablecido el liderazgo de nuestro país en el mercado internacional, y nos ha ayudado a crear un consenso internacional sobre la capacidad del comercio para aumentar los niveles de vida, promover la innovación y facilitar la cooperación entre los países.

• Con un historial tan convincente – y con tanto que hay en juego – me siento esperanzada y confiada en que el Congreso responderá con rapidez y con un “sí” resonante al llamado del presidente a renovar la TPA, para empezar el próximo capítulo del éxito de Norteamérica como nación comerciante.

Gracias

(termina el texto)

 
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