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EMBAJADA DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA
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Para EE.UU. las misiones humanitarias son tan importantes como las de combate

Bases militares instaladas en todo el mundo permiten respuesta rápida en crisis

Publicado: 6 de marzo, 2007

"Al reconocer que el comunismo prospera en medio de la miseria y el descontento, el Ejército ha estado siempre listo para ayudar a los desafortunados a mejorar su nivel de vida”.

-- Discurso del general Maxwell D. Taylor, jefe del Estado Mayor del Ejército de Estados Unidos, en Detroit, Michigan, 8 de mayo de 1956

Washington –- Cambie la palabra “comunismo” por “terrorismo” en la cita que aparece arriba, y las palabras de Maxwell Taylor siguen siendo tan ciertas hoy como lo eran hace medio siglo.

Incluso mientras las fuerzas estadounidenses combaten en Iraq, Afganistán y otros lugares, miles de efectivos siguen tomando parte, a diario, en labores humanitarias y de mantenimiento de la paz en todo el mundo. Su meta es ayudar a establecer condiciones de estabilidad y prosperidad económica en lugares de turbulencia política o en el periodo inmediatamente posterior a los desastres naturales.

“Vivimos en un mundo caótico. Para un soldado, marinero, aviador o infante de marina, no hay vocación superior a las operaciones de paz”, dijo el 15 de diciembre, al hablar en el Colegio Interamericano de Defensa en Washington, el almirante James Stavridis, jefe del Comando Sur de Estados Unidos. Veterano de las misiones de mantenimiento de la paz en Haití y Bosnia, Stavridis hizo notar que las misiones humanitarias y de mantenimiento de la paz les permiten a las naciones colaborar para brindar estabilidad regional y mundial. Por ejemplo, señaló, naciones de América Latina y el Caribe contribuyen actualmente a las operaciones de paz con un personal de 6.645 individuos, los cuales incluyen la Fuerza Multinacional y los Observadores en la Península del Sinaí, que observa el acuerdo de paz de 1979 entre Egipto e Israel.

“Luchamos por la paz, y luchamos con tanto empeño como podemos”, les dijo a los reporteros en el Pentágono en septiembre de 2005 el general de división de la Infantería de Marina Timothy Ghormley , ex comandante de las fuerzas estadounidenses en el Cuerno de Africa, al describir los proyectos humanitarios en curso en la región. En una conferencia de prensa, ofrecida en el Pentágono, Ghormley insistió en que el trabajo humanitario es un arma contra el terrorismo tan importante como la lucha armada. Los máximos oficiales militares estadounidenses están de acuerdo. El Plan Estratégico Militar Nacional contra el terrorismo, cuya actualización más reciente se hizo el 1 de febrero del 2006, menciona la ayuda humanitaria como un método clave para ayudar a establecer las condiciones que contrarrestan el apoyo ideológico al terrorismo. El plan lo desarrolló el Estado Mayor Conjunto, constituido por los más altos asesores militares del presidente Bush.

“La considerable capacidad de las fuerzas armadas de Estados Unidos para aliviar el dolor en momentos de sufrimiento, ofrece oportunidades de influir en la manera en que la gente percibe su situación y su entorno”, dice el Plan Estratégico. “Estos esfuerzos son a menudo claves para demostrar benevolencia y buena voluntad en el extranjero, reforzando el apoyo a los gobiernos locales y mitigando los problemas que los extremistas explotan para obtener apoyo a su causa”.

La idea no es nueva. Tropas de Estados Unidos han emprendido proyectos de ayuda humanitaria y mantenimiento de la paz durante más de un siglo, desde la lucha contra la fiebre amarilla en América Central hasta los esfuerzos masivos humanitarios y de reconstrucción en el sombrío periodo que siguió a la Segunda Guerra Mundial, las operaciones de rescate luego del tsunami de diciembre del 2004 en el sur de Asia y el terremoto de octubre del 2005 en Pakistán y sus alrededores.

Para los militares estadounidenses las misiones humanitarias locales son tan comunes que a menudo todos, con excepción de las comunidades involucradas, las consideran ocurrencias rutinarias. En un año dado, tropas estadounidenses emprenden proyectos humanitarios en cerca de 100 países.

Las misiones militares estadounidenses más recientes incluyen las siguientes:

• El 5 de marzo, un avión de carga C-140 Hércules de la Fuerza Aérea de Estados Unidos entregó suministros de socorro en emergencias por otros 30.000 dólares – incluso vasijas y bombas de agua – a la zona oriental de Bolivia, devastada por las inundaciones, donde 70.000 familias se han visto afectadas por meses de intensas lluvias. Desde que Bolivia declaró una emergencia nacional, Estados Unidos ha donado cerca de 1 millón de dólares en ayuda para casos de desastre.

• El 26 de febrero, ingenieros militares estadounidenses en Assamo, Yibuti, una aldea cerca de la frontera con Etiopía, inspeccionaron un sitio para un pozo de agua a ser excavado en abril, como parte de un proyecto en curso para ayudar a las comunidades del Cuerno de Africa.

• A fines de febrero, durante nueve días, un equipo de 20 operadores médicos de la Fuerza Aérea brindaron servicios de salud a más de 6.500 personas de La Pita, El Sol y Santa Teresa, en Nicaragua, en tanto que un equipo de veterinarios del ejército vacunó a más de 3.300 animales para los agricultores de 10 comunidades. Los equipos médicos de seguimiento trabajan en Nicaragua hasta mediados de marzo.

• El 18 de febrero, equipos de construcción de la Infantería de Marina y la Armada de Estados Unidos completaron una nueva escuela elemental para 100 niños en General Santos City, las Filipinas, como parte de una visita de 10 días llamada Proyecto Kaibigan – palabra del tagalo que significa “amistad” – en la que más de 1.000 militares estadounidenses ayudaron a construir o renovar escuelas en tres comunidades.

 • En enero, un equipo medico militar de Estados Unidos pasó tres semanas en Choluteca, Honduras, donde salvaron las vidas de cuatro recién nacidos, practicaron 167 operaciones quirúrgicas importantes y llevaron a cabo 500 exámenes médicos en el Hospital regional del Sur.

• En la provincia de Khost, en Afganistán, muchos efectivos estadounidenses en la Base Avanzada de Operaciones Salerno pasan sus días de descanso ayudando a tratar pacientes en la clínica de quemados de la base. En el severo clima de la región, centenares de personas resultan quemadas cada año víctimas de calentadores que estallan en sus hogares. Los militares estadounidenses tratan pacientes en su clínica en la base y han adiestrado a especialistas médicos afganos para instalen una clínica de quemados fuera de la base militar.

La labor humanitaria la coordinan a menudo los comandantes regionales estadounidenses, cuya red de bases militares y relaciones profesionales en lugares claves del mundo les permite dar una respuesta rápida durante los desastres naturales o los conflictos súbitos. (Véase artículo relacionado).

Por ejemplo, uno de los motivos que tuvo el Departamento de Defensa para crear el nuevo Comando Africano (AFRICOM) es el de coordinar mejor la ayuda de Estados Unidos, humanitaria y al desarrollo, en un continente de creciente importancia estratégica, les dijeron a los reporteros a mediados de febrero funcionarios militares y del Departamento de Estado. (Véase artículo relacionado).

En América Latina y el Caribe el Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) tiene programado llevar a cabo 61 ejercicios médicos en 2007, en 14 naciones asociadas, informaron funcionarios del comando. En 2006, los ejercicios médicos del comando brindaron atención de la salud a más de 270.000 personas de la región. El SOUTHCOM ha ayudado a construir o a mejorar la calidad de tres centros regionales de operaciones de emergencia y 13 almacenes de suministros para alivio de desastres, y el comando ha situado en toda la región almacenes de esta clase de suministros. Ocho centros adicionales de operaciones de emergencia y siete almacenes adicionales están en construcción. En Honduras, la Fuerza de Tareas Conjunta Bravo (JTF-Bravo) desplegó nueve helicópteros y transportó por aire más de 40.000 toneladas de alimentos de emergencia, agua y suministros médicos, cuando la tormenta tropical Gamma golpeó ese país en noviembre del 2005, matando a 34 personas.

Cuando el huracán Stan azotó Guatemala en septiembre del 2005, Estados Unidos pudo responder de inmediato debido a la proximidad de JTF-Bravo.

“La rápida respuesta y la ayuda inmediata subrayaron el valor de las fuerzas de despliegue adelantado”, le dijo al Congreso, en marzo del 2006, el general Bantz Craddock. Craddock, quien precedió a Stavridis como jefe del SOUTHCOM, ofreció la declaración anual del comando a las comisiones de Servicios Armados de la Cámara de Representantes.

“JTF-Bravo tenía helicópteros en tierra dentro de 24 horas de recibirse el pedido guatemalteco de ayuda”, declaró Craddock. El grupo táctico estadounidense, volando a pesar de las severas condiciones del tiempo, proveyó “más de 300 toneladas de alimentos, agua y suministros, cuya necesidad era crítica, a comunidades remotas y aisladas”, dijo.

La respuesta efectiva fue posible, explicó Craddock, porque las tripulaciones de vuelo operan regularmente en toda la región y, por lo tanto, conocen el terreno y los funcionarios locales. “La familiaridad de las tripulaciones de JTF-Bravo con la topografía, los sistemas de comunicaciones y los corredores de movimiento”, dijo, “[fue] esencial para el éxito de la misión”.

Vince Crawley
Redactor del Servicio Noticioso desde Washington

 
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