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Campaña anticorrupción asegura mejores retornos de fondos contra la pobreza

Ayuda es más efectiva cuando estimula el buen gobierno y la libertad económica

Publicado: 4 de abril de 2007

Johannesburgo, Sudáfrica – El trabajo con gobiernos comprometidos a luchar contra la corrupción permite que la asistencia proporcionada por un innovador fondo de desarrollo de Estados Unidos, la Cuenta del Desafío del Milenio (MCA), tenga mayor impacto en el bienestar de los pueblos en los países en desarrollo, dice un funcionario estadounidense.

“En países con bajos niveles de corrupción, o gobernados por reformistas anticorrupción, es donde se está obteniendo el mayor retorno para nuestras inversiones en la reducción de la pobreza”, expresó Maureen Harrington, vicepresidenta de la Corporación del Desafío del Milenio (MCC), que gestiona la cuenta MCA.

Harrington participa en el Quinto Foro Mundial de la Lucha Contra la Corrupción, que se celebra en Johannesburgo, Sudáfrica, donde habló con el Servicio Noticioso desde Washington el 2 de abril.

MCC se basa en el principio de que la ayuda es más efectiva cuando refuerza el buen gobierno, la libertad económica y la inversión en las personas, según la declaración de principios de la corporación. La MCC está fijando una nueva forma de asignar ayuda según el desempeño ya que condiciona la elegibilidad directamente con el desempeño medido con indicadores transparentes y disponibles al público en relación a las políticas, según unas declaraciones emitidas por la delegación de Estados Unidos en el Foro Mundial.

Este enfoque innovador ha generado interés entre otros países donantes y organizaciones internacionales, dijo Harrington, y añadió que durante una revisión de colegas reciente en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la MCA recibió una alta calificación por su flexibilidad y pragmatismo.

Sin embargo, este novedoso enfoque no carece de controversia. Algunos expertos en desarrollo han indicado que MCC, al depender de normas estrictas y del compromiso anticorrupción como el elemento individual más importante entre estas normas, puede alejar la ayuda de los países que más lo necesitan. Han argumentado que las naciones que atraviesan una crisis post-conflicto, o que experimentan extrema pobreza, no es probable que alcancen la calificación necesaria para recibir subsidios de MCA.

A esto Harrington respondió que MCA pretende ser diferente en la ayuda al desarrollo tradicional desde el principio, cuando el presidente Bush la anunció en 2002. El fondo se concentra en países cuyos gobiernos cumplen con ciertos requisitos de políticas puesto que es más probable que sus gobiernos usen sus recursos y aquellos donados en beneficio del pueblo, dijo.

Harrington dijo que hay programas de ayuda de Estados Unidos y otros programas internacionales dirigidos a ayudar a países que necesitan mucha ayuda pero que tienen altos niveles de corrupción.

EL PROGRAMA INICIAL DE MCC

Incluso en casos de países que son posibles receptores, pero que no tienen las cualidades para recibir subsidios inmediatos de MCA, el MCC con su programa inicial les ayuda a reformar  sus políticas, a la que se comprometen, para que puedan cumplir los requisitos de calificación.

La intención de este programa es la mejora de la gobernabilidad y particularmente la expansión y aceleramiento de las iniciativas anticorrupción de gobiernos reformistas, según los funcionarios. Hasta la fecha, la MCC ha aprobado cerca de 300 millones de dólares en acuerdos iniciales para doce países: Albania, Burkina Faso, Indonesia, Jordania, Malawi, Moldova, Paraguay, Filipinas, Tanzania, Uganda, Ucrania y Zambia.

La corporación prefiere que los países que reciben los fondos iniciales identifiquen los problemas relacionados con la corrupción y diseñen programas para tratar con ellos porque considera que la propiedad de los programas incrementa sus posibilidades de éxito, explicó Harrington.

“Siempre sabrán mejor que nadie cuales son las fuentes clave de corrupción y como tratar con ellas” dijo.

Harrington indicó que la asistencia técnica relativa a la anticorrupción del programa inicial proporcionada por MCC a través de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) “cambia de país a país según sean los retos individuales de cada uno”. Estos programas varían ampliamente e incluyen actividades de apoyo a las adjudicaciones del gobierno, reformas al proceso de licencias empresariales, fortalecimiento de los sistemas judiciales y fiscales y mejora de la transparencia en las admisiones a colegios universitarios y universidades.

En retorno por los fondos, MCC exige rendición de cuentas. Los acuerdos iniciales firmados con países individuales contienen parámetros específicos para ayudar a medir el progreso de estos países hacia las metas establecidas. Algunos ejemplos recientes de tales parámetros incluyen el aumento en el porcentaje de estudiantes examinados para ser admitidos en la universidad, la reducción del tiempo que toma procesar los casos de corrupción y la disminución del porcentaje de firmas que informan de frecuentes sobornos producidos en la recaudación de impuestos.

Harrington expresó que MCC intenta establecer parámetros que presentan cierto desafío pero que son realistas y de posible consecución en los dos años que duran estos programas.

“Reconocemos que a veces puede resultar difícil para un país eliminar la corrupción en su totalidad en tal período de tiempo” dijo.

Es muy pronto para evaluar el nivel de éxito del programa inicial, según Harrington, algunos países en fase inicial tan sólo recientemente han pasado la primera fase de aplicación de un año. Entre estos, muchos van camino al éxito, explicó.

Harrington comentó que los programas anticorrupción tienen más éxito en aquellos países que se concentran en las fuentes de la corrupción y no en sus síntomas.

LA IMPORTANCIA DE LA VOLUNTAD POLÍTICA

Otra participante estadounidense en el foro, Elizabeth Hart, asesora principal sobre anticorrupción en la USAID, concuerda con esta postura. Dijo que la voluntad política también tiene un papel esencial en la aplicación de iniciativas anticorrupción.

“Los programas anticorrupción necesitan campeones”, declaró al Servicio Noticioso.

Transparencia, rendición de cuentas al exterior, participación pública, compromiso a largo plazo y otros factores también importan, dijo Hart.

Por otra parte, comentó, las campañas públicas anticorrupción o cuerpos de anticorrupción no apoyados por una acción específica son contraproducentes. Con frecuencia lo único que consiguen es desilusión entre el público general, añadió Hart.

Para más información, véase Como combatir la corrupción y Cuenta del Desafío del Milenio

Andrzej Zwaniecki
Redactor del Servicio Noticioso desde Washington
 

 
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