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Protección ambiental es componente vital en política comercial de EE.UU.

Califican de éxito los capítulos ambientales en los acuerdos comerciales

Publicado: 18 de abril de 2007

Washington – La protección ambiental es un componente vital en las políticas de comercio internacional de Estados Unidos, explicaron funcionarios de comercio, que indicaron que cada vez se utilizan más los acuerdos de libre comercio que recientemente Estados Unidos ha negociado para hacer cumplir las exigentes normas de conservación.

Estos funcionarios comentaron, en una entrevista con el Servicio Noticioso desde Washington, que una de sus prioridades, es dar nuevos recursos para ayudar a los países a desarrollar reglamentos ambientales, evaluar la gestión ambiental, mejorar la aplicación de las normas y ampliar la participación pública en el control ambiental y la resolución de diferencias.

Por ejemplo, la Agencia para la Protección Ambiental (EPA), de Estados Unidos, ha llevado a cabo talleres con funcionarios de Bahrain y Omán sobre el desarrollo de estudios sobre el impacto ambiental, un proceso que identifica y predice los efectos ambientales en los países en desarrollo.

En Marruecos, la EPA ha hecho varios cursos de capacitación sobre política ambiental y aplicación de la ley. Existe también otro programa que se centra en la industria textil de Marruecos, especialmente en lo que se refiere a las leyes y los regímenes de inspección que controlan materias relativas al agua y la contaminación del aire.

En República Dominicana, Estados Unidos ha dado capacitación a funcionarios locales para hacer inspecciones ambientales y aplicacar la ley. En Guatemala, funcionarios estadounidenses están ayudando en capacitar a miembros de la comunidad y agentes de encargados del cumplimiento de la ley sobre como evaluar las áreas cuyo medioambiente está protegido.

Estas y otras iniciativas emanan de la Ley de Comercio de 2002, que exige a Estados Unidos asegurarse que los acuerdos de comercio que negocia vean que las políticas ambientales se apoyen entre ellas, mejoren la conservación ambiental y hagan buen uso de los recursos del mundo, explicaron los funcionarios.

Desde 2002 todos los Acuerdos de Libre Comercio (ALC) que se negocia Estados Unidos contienen capítulos ambientales que exigen que las partes apliquen sus leyes ambientales y se esfuercen para asegurar un alto nivel de protección ambiental.

Como resultado del acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y Chile, por ejemplo, algunos funcionarios chilenos y representantes del sector privado han participado en simposios promovidos por Estados Unidos para hacer que las instalaciones de producción sean más responsables respecto al medioambiente. Otros programas estadounidenses han ayudado a capacitar a jueces chilenos en derecho ambiental, a fiscales chilenos en el desarrollo de un sistema de litigio efectivo para el cumplimiento de las provisiones ambientales, y a comunidades académicas y no gubernamentales sobre el proceso de toma de decisiones en el medioambiente.

“Una de las historias de éxito en cuanto a los acuerdos comerciales con Estados Unidos es que hay que cumplir con estos capítulos ambientales y que hay ciertas provisiones en ellos que son de posible ejecución” dijo al Servicio Noticioso un funcionario de políticas ambientales del Departamento de Estado.

Si un socio comercial de Estados Unidos no aplica sus leyes ambientales con efectividad y uniformidad, Estados Unidos puede usar las mismas herramientas de resolución de diferencias que en cualquier otro desacuerdo comercial.

“Pero nunca hemos tenido que llegar a ese punto, y nuestro punto de vista es que debemos ayudar a asegurar que puedan cumplir sus obligaciones creando capacidad para trabajar y cooperación ambiental que tenemos con ellos”, dijo el funcionario.

NAFTA

Incluso antes de la Ley de Comercio de 2002 el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), que entró en vigor en enero de 1994, iba acompañado del Acuerdo de Cooperación Ambiental de América del Norte, que anima a los individuos y organizaciones a informar de las violaciones ambientales en sus países.

También, Canadá, Estados Unidos y México trabajan juntos para mejorar la protección ambiental en América del Norte por medio de la Comisión para la Cooperación Ambiental (CEC), una entidad creada por NAFTA. Una iniciativa clave de CEC es la colección de datos de todo el continente en cuanto a las emisiones de contaminantes industriales para así ayudar a la industria, al gobierno y al público a seguir los comportamientos ambientales, identificar estrategias para la prevención de la contaminación y mejorar la salud pública.

El acuerdo ambiental de NAFTA evita una “carrera hacia los mínimos” o la salida de las empresas a países donde las leyes ambientales son menos exigentes y por tanto más baratas de cumplir, comentaron los funcionarios estadounidenses. Esta preocupación sigue siendo válida, pero hoy la tendencia es a centrarse en los posibles beneficios ambientales del comercio, dijeron.

Esta es la razón por la que los acuerdos comerciales con Estados Unidos suelen ir acompañados de un “acuerdo colateral” y un memorando de entendimiento sobre cooperación ambiental y asistencia, explicó al Servicio Noticioso un funcionario de USTR.

El propio proceso de la negociación de un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos destaca los temas ambientales y muestra el perfil de las agencias ambientales del socio comercial, indicó el funcionario. Los expertos en medioambiente aprenden temas de comercio y de políticas comerciales y los expertos en comercio aprenden sobre el medioambiente, dice el funcionario, “así que se produce mucha coordinación a nivel interno que en el pasado no necesariamente ocurría”.

Para más información, ver Protección del medioambiente.

Jaroslaw Anders
Redactora del Servicio Noticioso desde Washington

 
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