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Eliminar leyes de desacato es esencial para la libertad de prensa

Restricciones a la libertad de expresión en Venezuela demuestran necesidad

Publicado: 24 de abril de 2007

Washington – Las leyes de desacato o de “insulto” que se han venido utilizando para castigar a los periodistas por desafiar a los líderes de algunos países, han sido parte del derecho penal en la mayoría de los países de América Latina desde su independencia en el siglo XIX. Hoy día en la mayor parte de la región se disfruta una libertad de expresión más amplia y la aplicación de dichas leyes ha cesado en su mayoría.

Sin embargo, la necesidad de su eliminación permanente se hace patente con el ejemplo del gobierno del presidente Hugo Chávez, puesto que el Estado venezolano ha venido utilizando las leyes de desacato para encarcelar, silenciar e intimidar a los periodistas, e incluso ha establecido otras medidas para impedir la capacidad de los medios de transmitir perspectivas al pueblo venezolano que difieren de la postura del régimen.

“Estas leyes han tenido un efecto intimidatorio sobre los periodistas” dijo Alfredo Ravell, director de la cadena de televisión de Venezuela Globovisión. Ravell dijo al Servicio Noticioso que con la amenaza constante de las sanciones estatales, los periodistas del país tienden a autocensurarse al reportar información que pueda levantar las iras de aquellos en el poder.

“Los casos de corrupción o aquellos en que donde de forma directa o indirecta se critica la gestión de los funcionarios públicos son los que más generan preocupación en los periodistas pues ellos sienten temor de que a través de sus reportes se considere que se cometieron delitos de desacato” indicó Ravell.

ATAQUE A RCTV, PRECEDENTE OMINOSO

Los riesgos a los que se enfrentan los periodistas venezolanos tienen un claro ejemplo en el caso de RCTV, que será silenciada efectivamente el 27 de mayo debido a la negativa del régimen de Chávez de renovar su licencia de emisión. La cadena de televisión ha sido una de las pocas que ha expresado críticos editoriales de opinión e información actual que difiere de la posición oficial del Estado.

Ravell considera el trato a RCTV un claro signo ominoso para el futuro de la libertad de prensa en Venezuela.

“Constantemente, voceros del gobierno hablan de medidas contra medios que ellos consideren ?enemigos de la revolución’ o ‘imperialistas’ etc.... lo que sugiere que luego de RCTV vendrán ataques a otros medios”, agregó Ravell.

Globovisión, se enfrenta a una creciente presión por parte del régimen y sus periodistas también han sido objeto de violentos ataques durante los pasados últimos años, inclusive la reciente campaña electoral en Venezuela, comentó Ravell.

El gobierno de Chávez utilizó las leyes de desacato en 2006 para reabrir procedimientos criminales contra el periodista Napoleón Bravo que fue acusado de difamar al Tribunal Superior de Justicia del país. En su informe de 2006 sobre el estado de la libertad de expresión en el Hemisferio Occidental, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, un órgano autónomo de la Organización de los Estados Americanos, dijo que Venezuela utilizó la ley de desacato para enjuiciar al reportero Gustavo Azócar y a la editora del periódico El Siglo Mireya Zurita.

ESTAS LEYES “PERTENECEN A UNA ERA DIFERENTE”

Michael Shifter, vicepresidente de políticas de Diálogo Interamericano, un grupo no gubernamental de investigación de políticas, explicó al Servicio Noticioso que el gobierno venezolano destaca la existencia de leyes de desacato en otros países de la región como justificación de sus propias prácticas, a pesar del hecho de que estas leyes no se suelen aplicar hoy día.

Shifter dice que que su presencia en los libros siguen siendo una preocupación sencillamente porque mientras estén ahí, “pueden ser utilizadas o invocadas arbitrariamente”.

“Creo que es muy importante abolir estas leyes porque pertenecen a una era diferente y creo que al menos la mayoría de América Latina ha avanzado al respecto y es importante hacer los cambios en el marco legal también”, dijo.

El caso del periodista costarricense Mauricio Herrera Ulloa, que escribía para el diario La Nación, con sede en San José, es un ejemplo de una dirección más positiva entre los países de América Latina en relación con las leyes de desacato.

Herrera fue hallado culpable de difamación criminal en 1999, pero en 2004, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Costa Rica, ordenó al gobierno costarricense que anulara su condena y que le pagara 20.000 dólares por daños y 10.000 dólares por costas procesales, al determinar que la sentencia había causado perjuicio a la vida personal y profesional de Herrera y violado su derecho a la libertad de expresión.

Eduardo Ulibarri, antiguo director de La Nación, dijo al Servicio Noticioso que la resolución “ha introducido mayor flexibilidad en los fallos de muchos tribunales y además ha hecho conscientes, sobre todo a los periodistas y a los abogados defensores, que uno puede invocar la normativa y la jurisprudencia del sistema interamericano de derechos humanos ante un juicio”.

Shifter dijo que el caso de Herrera fue un “un precedente realmente importante”, y citó también la opinión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en la condena del periodista argentino Horacio Verbitsky, en 1988, que llevó a que Argentina anulara la ley de desacato en 1995.

“Creo que ha habido una tendencia generalmente positiva en la región que ha acompañado el crecimiento de la democracia” dijo Shifter, al argumentar que la globalización y el desarrollo económico acompañados de más tecnología y acceso a la información están contribuyendo a una presencia y toma de conciencia más amplia de la necesidad de la libertad de prensa.

Añadió que incluso gobiernos que a regañadientes permiten mayores libertades de prensa “tienden a reconocer que esta es una realidad y es parte de la democracia”.

VENEZUELA NO ESTÁ A TONO CON EL RESTO DE LA REGIÓN

Sin embargo, dijo Shifter, cuando se considera a la región a nivel más amplio, el caso de Venezuela “es el más problemático y va contra corriente”. Agregó que aunque todavía es posible encontrar medios críticos del régimen de Chávez en el país, eso se debe en parte a que el gobierno no ha ganado completo control sobre los medios de comunicación, como en el caso de Cuba.

Además de la aplicación de la ley de desacato, Venezuela establece restricciones adicionales.

El gobierno de Venezuela ha exigido también la emisión de programas desde su Ministerio de Comunicaciones y se ha autofacultado para interrumpir emisiones regulares de televisión y radio sin aviso previo para presentar mensajes.

La libertad de expresión en Venezuela “ha sufrido un deterioro evidente”, dijo Ravell.

Para más información, véase Libertad de Expresión.

Stephen Kaufman
Redactor del Servicio Noticioso desde Washington

 
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