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EMBAJADA DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA
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Shannon propugna a favor del consenso en continente americano

Pronuncia discurso en la Conferencia de las Américas, en Washington DC

Publicado: 3 de mayo de 2007

Thomas A. Shannon, secretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, en el Departamento de Estado, afirmó que el deseo de Estados Unidos es acercarse a todos los gobiernos democráticos como verdaderos socios, sin importar dónde se encuentren en el espectro político.

“Hoy no hay cabida para las antiguas estrategias de suma cero. Todos debemos triunfar, o ninguno de nosotros lo logrará. Procuramos trabajar con gobiernos elegidos democráticamente para asegurarnos de que los beneficios de la democracia se extiendan por todo el hemisferio”, dijo en el discurso que pronunció en la Conferencia de las Américas, evento auspiciado por el Consejo de las Américas, y que se realiza entre el 1 y el 2 de mayo en Washington DC..

A continuación una traducción del discurso, tal como fue distribuída por el Departamento de Estado.

(comienza el texto)

Thomas A. Shannon
Secretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental
Discurso ante la 37ma Conferencia Anual de las Américas en Washington, DC
2 de mayo de 2007

(Versión preparada)

Como siempre, es un honor estar con todos ustedes en esta trigésima séptima Conferencia Anual de las Américas en Washington. Me complace enormemente poder acompañarlos hoy.

El tema de este año, “Generar Consenso en el Continente Americano”, es muy apropiado porque pone énfasis en la importancia de la cooperación y el diálogo en la región. Creo que lo que ustedes ven es un vivo interés de parte de la mayoría de los países de la región en desarrollar y fortalecer su relación con Estados Unidos y en hacer lo mismo los unos con los otros. Eso no significa que siempre están de acuerdo con nosotros o favorecen nuestras acciones en el mundo, pero creemos que los pueblos americanos y sus líderes desean una relación sólida y productiva con Estados Unidos. Y en la medida en que podamos cimentar esas relaciones y fortalecer esas alianzas, podemos establecer el marco diplomático y político que fomente el diálogo, la cooperación y la colaboración a fin de aprovechar los desafíos que enfrenta la democracia y usarlos como catalizadores para el desarrollo político, social y económico.

Quisiera tomarme un minuto para hablar sobre el viaje que hizo el Presidente a la región en el mes de marzo, y usarlo como parte de mi explicación sobre nuestra relación y participación en el hemisferio.

Después de un año de elecciones caracterizadas por votantes que expresaron sus preocupaciones y expectativas para su gobierno, así como por la reafirmación regional de las instituciones democráticas que responden a su electorado y se esfuerzan por resolver problemas y mejorar la calidad de vida, el Presidente consideró que era importante viajar al hemisferio y visitar a nuestros socios en la región. Es importante hacer notar que éste fue el undécimo viaje del Presidente al Hemisferio y el octavo viaje a Centroamérica y Sudamérica en sus 6 años de gobierno, más que ningún otro Presidente de Estados Unidos. Esto demuestra que nuestro interés no es nuevo y que tiene raíces en relaciones sólidas que se remontan muchos años atrás.

La visita del Presidente a Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México en el mes de marzo, destacó nuestro compromiso continuo con la región, así como la dimensión y profundidad de ese compromiso. Es nuestro deseo acercarnos a todos los gobiernos democráticos, como verdaderos socios, y nos esforzamos por lograrlo sin importar dónde se encuentren en el espectro político. Hoy, no hay cabida para las antiguas estrategias de suma cero. Todos debemos triunfar, o ninguno de nosotros lo logrará. Procuramos trabajar con gobiernos elegidos democráticamente para asegurarnos de que los beneficios de la democracia se extiendan por todo el hemisferio.

En segundo lugar, queremos fortalecer y desarrollar nuestras relaciones con el hemisferio, no sólo de gobierno a gobierno, sino de pueblo a pueblo, entre todas las personas cuyo talento es esencial para desarrollar sociedades seguras y prósperas.

Esto incluye acercarnos a grupos históricamente excluidos para asegurarnos de que nuestro acercamiento sea integral y representativo del alcance, extensión y profundidad de los pueblos americanos. Nuevamente, vimos esto durante la visita del Presidente a la región, tanto en los niños de la calle en São Paulo como los afrocolombianos en la costa de Colombia y los mayas de Guatemala; la visita del Presidente tenía como propósito demostrar la totalidad de nuestro compromiso con el continente americano y los pueblos americanos.

La visita del Presidente también fue una oportunidad de recordarles a los estadounidenses de la importancia estratégica del continente americano. A nuestro país le conviene contribuir al éxito de los pueblos y las democracias americanas. Como el Presidente señaló, "cuando nuestros vecinos tienen prosperidad y paz, eso significa mejores oportunidades y más seguridad para nuestro propio pueblo". Por lo tanto, estamos comprometidos a ayudar a nuestros aliados a atender necesidades sociales urgentes y asegurar que la democracia y los gobiernos democráticos proporcionen la seguridad, servicios y oportunidades que sus pueblos exigen.

Las elecciones que tuvieron lugar en el 2006 revelaron que los pueblos americanos tienen una amplia variedad de inquietudes sobre el futuro. La gente en toda la región quiere saber que el crecimiento económico en mercados abiertos llevará a la prosperidad y el éxito, a buenos empleos y más altos estándares de vida. En todo el hemisferio, los padres se preocupan sobre el predominio de drogas y la violencia que el narcotráfico siempre genera. Existe una preocupación legítima por la corrupción, especialmente la corrupción vinculada a las drogas, y por el crimen y la violencia de las pandillas. La pobreza, justicia social y desigualdad son las inquietudes predominantes en todo el hemisferio.

En una democracia, los ciudadanos tienen una expectativa razonable de que el gobierno que eligieron represente los deseos del pueblo y, por consiguiente, el gobierno tiene la responsabilidad de abordar estas inquietudes, ya sean económicas, políticas o sociales. Estas inquietudes están enraizadas en los valores compartidos por los pueblos de todo nuestro hemisferio. Como el Presidente dijo ante la Cámara Hispana de Comercio de Estados Unidos poco antes de su viaje, "Nuestros dos continentes se están convirtiendo en algo más que vecinos unidos por un accidente geográfico. Nos estamos convirtiendo en una comunidad unida por valores e intereses comunes…."

Y es el reconocimiento de esos valores comunes, el desarrollo de nuestros valores compartidos, lo que realmente distingue nuestra participación en la región. Considero que la convergencia de propósitos que vemos hoy entre Estados Unidos y nuestros vecinos en el Hemisferio Occidental no tiene precedente y es indiscutible.

Ésta es una región que ha dado pasos importantes hacia la libertad y prosperidad, que ha logrado estabilizar su política fiscal y en la que han surgido nuevas democracias. Sin embargo, junto con el progreso existen aún grandes desafíos en el plan social de la región. Creemos esencial que estas democracias puedan convertir estos logros en cambios tangibles, significativos para mejorar la vida cotidiana de su pueblo. Estamos comprometidos con este tipo de participación, comprometidos a ayudar a nuestros vecinos a atender necesidades básicas como educación, atención de salud y vivienda, y mantener economías que posibiliten que los trabajadores brinden sustento a sus familias y se superen.

El comercio es el motor del crecimiento económico. El acceso a mercados internacionales, particularmente al mercado estadounidense, es clave para el crecimiento económico en una economía de mercado. Uno de los pasos más importantes que podemos dar para respaldar a nuestros vecinos en la región es aprobar y poner en práctica los acuerdos de libre comercio que están pendientes ante el Congreso. Estos acuerdos contribuirán significativamente al desarrollo económico y social en la región al generar empleo y reducir la pobreza. También debe reconocerse que todos los gobiernos que negociaron estos acuerdos fueron elegidos por el pueblo de su país porque demostraron un compromiso con estos acuerdos y las oportunidades económicas que representan. Es necesario que comprendamos, apreciemos y respetemos ese contexto.

Nuestro plan de participación en el continente americano constituye el marco en el cual creemos que el diálogo y la colaboración darán lugar a grandes oportunidades dentro del continente y en todo el mundo. Pienso que el ambiente actual en el continente americano es positivo y promisorio. Nuestro hemisferio está abocado a demostrar la capacidad de los gobiernos democráticos para satisfacer las necesidades básicas de sus pueblos y para establecer economías que crecen, para lograr la reconciliación y reconstrucción en regiones afectadas por conflictos, y para conservar el medio ambiente a la vez que atienden las necesidades energéticas esenciales de sus pobladores. Éstas son lecciones profundad para los países en desarrollo en África, el Oriente Medio y Asia, y sus éxitos pueden ofrecer verdadera esperanza a los pueblos de todo el mundo. El viaje del Presidente fue sólo el inicio de lo que denominamos un "año de participación", uno de redoblada participación e interés de Estados Unidos, distinguido por esfuerzos ambiciosos y concretos para promover el plan democrático del hemisferio y demostrar que las instituciones democráticas están atendiendo las necesidades de sus pueblos y propiciando un hemisferio más próspero y seguro. También es un año en que esperamos trabajar con socios en la región para iniciar el largo proceso de devolverle a una Cuba libre su lugar en el sistema interamericano.

Nuestro compromiso con el continente americano destaca nuestro deseo de cerciorarnos de que todos nuestros ciudadanos disfruten los beneficios de la democracia en su vida cotidiana. En la medida en que tengamos éxito en nuestros esfuerzos, actuará como estímulo para los que, en otras regiones del mundo, se esfuerzan por hacerles frente a los mismos desafíos y superarlos. En la medida en que no tengamos éxito, se reforzará la noción de que sólo los gobiernos autoritarios pueden realizar la difícil labor de acabar con la pobreza y desigualdad, y de generar economías dinámicas. Considero que el continente americano ya ha demostrado el poder y el potencial de la democracia. También opino que mientras los Estados Unidos continúa colaborando con nuestros aliados en la región y reforzando esas relaciones, podemos establecer el espacio diplomático y político para promover el diálogo, la cooperación y la colaboración para usar los desafíos que enfrentamos como catalizadores del desarrollo político, social y económico que creará un futuro más seguro y próspero para nuestro Hemisferio.

(termina el texto)

 
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