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Gobiernos, grupos privados se esfuerzan por acabar con la esclavitud infantil

Educación, conciencia del consumidor ayudan en detener abusos

Publicado: 15 de mayo, 2007

[Photo courtesy of ICCLE]
Kailash Satyarthi con niños rescatados de la esclavitud doméstica en India.
Washington – Hace casi 30 años, cuando Kailash Satyarthi comenzó a rescatar a niños trabajadores en régimen de servidumbre en la India, su activismo tenía muy poca aceptación.

“La explotación de menores entonces no se consideraba un problema”, dijo al Servicio Noticioso desde Washington. “Ahora vemos que miles de organizaciones están dedicadas, trabajando de manera genuina para erradicar la explotación de menores”. Sus esfuerzos alentaron a gente joven, comercios y gobierno a cooperar en la erradicación de una práctica que le roba a un niño su bienestar y su futuro.

Para Satyarthi, que dirige redadas contra ofensores y organiza marchas contra la explotación de menores, la solución yace en la educación. “La educación es la respuesta a la violencia, la educación es la respuesta a los conflictos”, afirmó en un encuentro que tuvo lugar el 26 de abril para jóvenes, auspiciado por el Centro Internacional para la Explotación de Menores y la Educación (ICCLE), filial de una campaña internacional para educación universal.

Con el tiempo Satyarthi determinó que simplemente liberar a los niños no era suficiente. Que no solamente los niños, sino que también deben ser educadas las sociedades que emplean niños como trabajadores, para que los abusos se detengan. Urge a los gobiernos, activistas y comercios que se unan para prevenir que los niños sean forzados a cargar ladrillos en los sitios de construcción o a trabajar en minas o canteras, cuando debieran estar en el aula de una escuela clases. Hoy, eliminar la explotación de menores “se encuentra bastante en la agenda política, en las disertaciones y las discusiones sociales”, aseguró al Servicio Noticioso.

Pero reconocer la esclavitud infantil es apenas un inicio en el mundo donde, de acuerdo con la UNICEF, unos 218 millones de niños entre 5 a 17 años son forzados a trabajar, a menudo en ambientes peligrosos, por poca o ninguna paga. Esta cifra omite los millones de niños que trabajan largas horas como sirvientes domésticos y son vulnerables al abuso. Satyarthi manifestó que una importante cantidad de niños son vendidos en esclavitud.

Dado que Satyarthi cree que abolir la explotación de menores es un “asunto de responsabilidad corporativa social”, fundó RugMark, con la ayuda de comercios y organizaciones no gubernamentales (NGO) preocupados, para sumar las fuerzas del mercado contra la explotación de menores. Desde 1994, RugMark ha rehabilitado a unos 3.500 niños ocupados en fábricas de tejidos, d“una de las industrias problemáticas” que usan labor de niños para mantener los costos bajos en sus productos, señaló Nina Smith, directora de RugMark al Servicio Noticioso.

RugMark ofrece certificación voluntaria que dice “libre de explotación infantil” a fábricas de alfombras, al solicitar a las tiendas mayoristas que compren alfombras certificadas por RugMark. Una campaña de conciencia al consumidor recién iniciada, llamada “Alfombra Más Bonita promueve alfombras hechas por tejedores adultos”. “Una alfombra hecha con el trabajo de un niño es fea, no importa como se vea”, agregó Smith.

“El mercado crece. Casi una tercera parte de los consumidores estadounidenses incorporan sus valores sociales, ambientales y espirituales en sus compras”, añadió Smith. “Creemos que hasta el 15 por ciento de la participación de mercado – estamos a 2 por ciento este momento – es clave para que la industria quede libre de la explotación infantil, en algún momento en la próxima década. Una de las cosas buenas en lo que hacemos, es que nuestra misión se puede lograr”, indicó. Los ingresos de RugMark se dedican a la rehabilitación y programsa de capacitación vocacional en el Sur de Asia.

El Departamento de Trabajo de Estados Unidos apoya ese tipo de tareas en varios niveles, de acuerdo con Marcia Eugenio, directora de la Oficina de Trabajo Infantil, Trabajos Forzados y Trata de Personas, en ese departamento. Desde 1995, Estados Unidos ha destinado casi 600 millones de dólares para los esfuerzos de erradicación de explotación de menores y trata en 79 países. “Hasta fin de marzo de 2007 alcanzamos el objetivo de un millón de niños”, apuntó al Servicio Noticioso. La ayuda técnica de Estados Unidos incluye reconstruir escuelas, dar capacitación para niños y adultos y referencias para conceder micro créditos.

Eugenio explica que los niños a menudo trabajan fuera de la vista de los inspectores. “Se encuentran abajo en la cadena de distribución no directamente relacionados con el sector formal de la economía”. Cambiando actitudes en el nivel de la comunidad “es de suma importancia para detener la explotación de menores”, afirma.

El dinero de Estados Unidos, distribuido por medio de grandes NGO a organizaciones locales, favorece el establecimiento de programas sostenibles. Los informes anuales al Congreso rastrean la naturaleza y extensión de la explotación de menores en todo el mundo. La Ley de Protección a Victimas de la Trata de Personas del 2005 ordena la publicación de una lista anual de productos asociados con los trabajos forzados.

Las regiones Asia Pacífico cuentan con la cantidad más grande de niños trabajadores, seguidos por África, América Latina y Oriente Medio, de acuerdo con la UNICEF.

El grupo de Satyarthi, denominado Bachpan Bachao Andolan, opera tres centros en la India donde se prepara a los niños que antes trabajaban, para llevar vidas productivas por medio de consejería y capacitación apropiada. En 2006, el Departamento de Estado de Estados Unidos, por medio del Fondo de Desarrollo para la Mujer de la ONU, financió la campaña pública de conciencia del grupo contra la explotación y tráfico de menores.

“Vengo aquí para recordarles sobre los niños que son como cualquiera de nosotros, que no pueden ir a la escuela y tener sueños y aspiraciones”, afirmó Kinsu Kumar, un niño de 12 años de edad de la India rescatado de la esclavitud doméstica. Se encontraba entre varios niños que trabajaban de la India, África y Colombia que acompañaron a Satyarthi para compartir sus historias. Ahora en la escuela, aseguró “quisiera que cada uno de nosotros pudiéramos trabajar juntos para darle la misma oportunidad a otros niños que se encuentran en régimen de servidumbre”.

Lea Terhune
Redactora del Servicio Noticioso desde Washington

 
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