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EE.UU. es el principal donante de ayuda exterior, dice informe

Estadounidenses prefieren donar mediante sector privado

Publicado: 29 de mayo, 2007

Washington – Estados Unidos es el principal donante de ayuda económica exterior, pero a diferencia de muchos otros países desarrollados, los estadounidenses prefieren donar su dinero por intermedio del sector privado, según indica un nuevo informe de una organización de investigación en Washington.

De los 122.800 millones de dólares de ayuda exterior que los estadounidenses donaron en 2005 (último año para el cual se tienen datos), 95.000 millones de dólares, o sea un 79 por ciento, provinieron de fundaciones privadas, empresas, organizaciones voluntarias, universidades, organizaciones religiosas y particulares, según el Índice de Filantropía Mundial que se publica todos los años.

El Centro para la Prosperidad Mundial en el Instituto Hudson, una organización de investigación no partidista con sede en Washington, publicó el documento el 24 de mayo.

“No es como en los años cincuenta, cuando el Plan Marshall y las ayudas de los gobiernos dominaban nuestro compromiso económico con el mundo en desarrollo”, comentó Carol A. Adelman, directora del Centro para la Prosperidad Mundial, el día en que se dio a conocer el informe.

Por ejemplo, las fundaciones estadounidenses dieron en 2005 más -- en dinero, tiempo, artículos y expertos -- que lo que dieron 11 de los 22 gobiernos de países desarrollados. Y las organizaciones privadas voluntarias estadounidenses contribuyeron más que cada uno de los gobiernos de Japón, el Reino Unido, Alemania y Francia.

Más de la mitad de la ayuda total de Estados Unidos a los países en desarrollo, 61.700 millones de dólares, fueron remesas que personas residentes en Estados Unidos enviaron a sus familiares en el extranjero, revela el informe. Según éste, dichas remesas reducen no sólo la pobreza, sino que además, en algunos casos aumentan la solvencia de los países y financian sus desequilibrios comerciales.

GENEROSIDAD PRIVADA

El alcance de las donaciones privadas estadounidenses a menudo se pasa por alto en las estadísticas que comparan la generosidad relativa de distintos países, indican los autores del informe. La mayoría de los otros países desarrollados brindan su ayuda exterior principalmente por medio de programas oficiales de ayuda para el desarrollo administrados y financiados por agencias gubernamentales.

La ayuda oficial de Estados Unidos para el desarrollo fue de 28.000 millones de dólares en 2005, la mayor donación oficial de un país individual. No obstante, según la unidad de medida a menudo citada y usada por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, que compara la ayuda del gobierno como un porcentaje del producto nacional bruto de un país, la ayuda gubernamental de Estados Unidos viene a ser solamente el 0,22 por ciento de su ingreso nacional bruto, cifra que posiciona a Estados Unidos en el puesto número 20 de los 22 países donantes que figuran en la lista.

El Índice de Filantropía Mundial combina toda la ayuda que proviene de los países desarrollados –tanto pública como privada-, un enfoque que, según los autores del índice, mide con mayor exactitud la generosidad de un país. Según el índice, Estados Unidos ocupa el primer puesto como donante en cifras absolutas y el séptimo de los 22 en términos del porcentaje del ingreso nacional bruto.

“No debería ser una cuestión de cifras, pero ya que siempre lo es, puesto que la gente siempre compara cifras, dejemos que observen lo que está ocurriendo en los países en desarrollo. Si sólo tomamos en cuenta los flujos de ayuda del gobierno eso no nos ayuda a entender [...] las mejores prácticas, ni los éxitos”, aseguró Adelman.

CALIDAD, NO CANTIDAD

Por ejemplo, el informe cita varios estudios de caso de programas privados que emplean a voluntarios cualificados y que ofrecen asistencia práctica a un tercio de lo que cuestan típicamente los programas de ayuda del gobierno.

Además, según el índice, la ayuda privada normalmente entraña más contactos de persona a persona y más transferencia de habilidades, creando así una colaboración más auténtica entre los donantes y los pobres.

Uno de los estudios de caso que se citan en el índice es un programa para la prevención y el tratamiento del SIDA en África iniciado por la Fundación Bristol-Myers Squibb (B-MS). Junto con la Escuela de Medicina de Baylor, B-MS construyó el primer hospital pediátrico para pacientes que padecen del SIDA en Gabarone (Botswana), y entrenó a médicos africanos a través de su programa Cuerpo de voluntarios contra el SIDA.

Según indican los autores del informe, la mayoría de los datos sobre la ayuda para el desarrollo también descartan las modalidades de ayuda exterior que no se ajustan a los parámetros tradicionales de los “programas de ayuda”, como por ejemplo las becas para extranjeros ofrecidas por las universidades de Estados Unidos, la investigación y el desarrollo que beneficia a los pobres, los programas especiales de concesión de préstamos y seguros, y la inversión directa.

En 2005, los préstamos y las inversiones de empresas estadounidenses en el mundo en desarrollo alcanzaron los 69.200 millones de dólares, según datos del índice.

Adelman aclaró que los datos sobre algunas de las formas menos tradicionales de ayuda internacional, como por ejemplo las remesas particulares o la ayuda en forma de artículos y tiempo, son aún escasos y difíciles de obtener, pero la diversidad cada vez mayor de flujos de ayuda ha de estudiarse para averiguar qué es lo que realmente funciona.

“Si nada más, necesitamos averiguar qué es lo que está ocurriendo en este campo, para así conocer el motor que impulsa las economías del mundo en desarrollo”, agregó.

El texto completo del índice está disponible, en inglés, en el sitio web del Instituto Hudson.

Jeroslaw Anders
Redactor del Servicio Noticioso desde Washington

 
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