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La inmigración añadirá 105 millones de personas a población de EE.UU. para 2060

Académicos debaten el impacto económico de este fenómeno

Publicado: 31 de agosto de 2007

Washington – Desde que Estados Unidos se fundó, su población ha crecido a un ritmo que según algunos científicos no tiene precedentes en la historia de la humanidad. Hay quienes creen que esta explosión de población es lo que hace que Estados Unidos sea uno de los países más prósperos del mundo. Otros mencionan la congestión, la expansión urbanística, el tráfico, la contaminación, la pérdida de espacios abiertos y el incremento en las emisiones de gases de efecto invernadero como efectos negativos del rápido crecimiento de la población.

Un nuevo informe indica que los niveles actuales de inmigración añadirán 105 millones de pobladores a Estados Unidos para el año 2060, mientras que tendrá poco efecto en el alza de la edad media de la población de Estados Unidos.

El informe, 100 millones más: Proyección del impacto de la inmigración en la población de Estados Unidos, 2007 a 2060, fue elaborado por Steven Camarota, director de investigación del Centro de Estudios sobre Inmigración, un instituto de investigación independiente. Camarota basó sus predicciones en datos de la Oficina del Censo y en las conclusiones que la Oficina del Censo ha sacado respecto a nacimientos y muertes que se produzcan en el futuro.

Según el informe, cada año alrededor de 1,6 millones de inmigrantes legales e indocumentados se asientan en el país y 350.000 personas se marchan de Estados Unidos, lo que da como resultado una inmigración neta de 1,25 millones de personas. Si la inmigración continúa al ritmo actual, la población del país aumentará de 301 millones que hay hoy día a 468 millones en 2060 – un incremento de 167 millones (o del 56 por ciento). Los inmigrantes y sus descendientes en el futuro contribuirán al incremento de 105 millones de personas (o el 63 por ciento).

La inmigración neta en Estados Unidos ha crecido durante cinco décadas. De continuar esta tendencia el informe vaticina que el incremento causado por la inmigración será mayor de los predichos 105 millones.

El informe revela que aunque la inmigración tiene un gran impacto en el tamaño de la población del país sólo tiene un pequeño efecto en la disminución de la velocidad con la que la sociedad estadounidense envejece. Algunos defensores de la inmigración defienden que es necesario que haya grandes cantidades de inmigrantes para contrarrestar el envejecimiento de la sociedad y el consecuente desequilibrio entre trabajadores y jubilados.

Según el informe, la mayoría del incremento de la población será consecuencia de la inmigración legal. La inmigración ilegal añadirá 37,9 millones a la población de Estados Unidos para el año 2060, dada la tendencia actual, y la inmigración legal añadirá 67,4 millones, según Camarota.

Camarota comentó que cree que la cuestión central que se plantea en sus proyecciones “es la de qué costos y beneficios conlleva el tener una población mucho más grande y un país con mucha más densidad de población”.

“Algunos ven un deterioro de la calidad de vida unido a una mayor población, lo que incluye el impacto en la contaminación, la congestión, la pérdida de espacios abiertos y la expansión. Otros podrían sentir que una población mayor creará más oportunidades para las empresas, los trabajadores y los consumidores”.

El estudio es “terriblemente deprimente” y “devastador” para Roy Beck, director ejecutivo de Numbers USA, una organización de políticas públicas no partidista, sin fines de lucro, que se opone a las políticas federales actuales sobre inmigración. Beck es autor de “El caso contra la inmigración” (The Case Against Immigration). “Esos 100 millones adicionales suponen una tremenda diferencia en la calidad de vida”, dijo. Beck ve la inmigración en masa como un resultado directo de la política estadounidense y lo denomina un “programa federal coercitivo para la congestión”.

Sin embargo, para Ben Wattenberg, la proyección es algo positivo. “Las tasas de natalidad están disminuyendo en todo el mundo”, dijo y citó la reducción de las poblaciones en Europa, Eurasia y el este de Asia. Wattenberg es el autor de “Menos: Cómo la nueva demografía de la despoblación afectará a nuestro futuro” (Fewer: How the New Demography of Depopulation Will Shape Our Future). “La única potencia en el mundo que continua creciendo es Estados Unidos. El mundo se está despoblando”.

Beck y Wattenberg participaron en una debate sobre el nuevo informe en el Club Nacional de Prensa en Washington el 30 de agosto.

La naturaleza de la explosión de la población en Estados Unidos es de largo plazo y esto se ve en el incremento de progresión 75 que se produjo entre 1790, cuando el censo en Estados Unidos contaba con poco menos de 4 millones de personas, a los 301 millones de hoy día. Tal crecimiento de población es el secreto del dinamismo de Estados Unidos, dijo Wattenberg, y destacó las contribuciones que los inmigrantes han hecho a la sociedad estadounidense y su tendencia a ser incluso más patriotas que los estadounidenses nacidos en el país.

La edad media de un nuevo inmigrante es de 29 años, dijo Wattenberg, investigador principal en el Instituto American Enterprise, una organización de investigación de políticas con sede en Washington. “Van a cotizar al Seguro Social, el programa de jubilación federal del gobierno estadounidense, durante 40 años antes de que se jubilen”.

“Nuestra arma secreta en la globalización es que sabemos como asimilar a la gente”, dijo Wattenberg.

Camarota, sin embargo, cree que sus proyecciones demuestran que incluso si no hubiera inmigración, la población de Estados Unidos incrementaría de forma significativa. Además, los efectos de la inmigración son acumulativos. “Los inmigrantes admitidos hoy son los jubilados de mañana”.

Camarota considera el crecimiento ampliado de la población desde la Ley de inmigración de 1965 una situación sin precedentes en la historia de Estados Unidos. Todas las anteriores olas migratorias fueron seguidas de períodos de baja inmigración, comentó.

La Ley de inmigración y nacionalidad de 1965 abolió las cuotas de origen nacional para la inmigración y abrió la vía a cantidades mucho más grandes de inmigrantes de países no europeos, especialmente de América Latina y Asia.

El texto completo del informe puede consultarse, en inglés, en el sitio electrónico del Centro de Estudios sobre Inmigración.

Jeffrey Thomas
Redactor del Servicio Noticioso desde Washington

 
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