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Los partidos políticos de Estados Unidos tienen profundo arraigo

Surgieron como respuesta a las necesidades de la ciudadanía

Publicado: 5 de setiembre de 2007

Washington – Para la mayoría de la gente en el mundo los elefantes y borricos son un animal de la selva y el otro un animal de granja. Sin embargo, en Estados Unidos estos dos animales de carga traen a colación a los dos partidos políticos principales en el país.

El elefante representa al Partido Republicano de Estados Unidos conocido en en inglés por ls siglas GOP.
El elefante es el símbolo del Partido Republicano, al que pertenece el presidente Bush, desde mediados del siglo XIX. El Partido Republicano también se conoce por las siglas GOP que se traducen por Gran Antiguo Partido (Grand Old Party). El borrico simboliza al Partido Demócrata, en la actualidad mayoritario en el Congreso de Estados Unidos.

Estos dos partidos dominan la escena política en Estados Unidos. Hay docenas de otros partidos más pequeños, cuyo principal logro es desvíar la votación clave de alguno de los candidatos de los partidos principales durante las elecciones.

Los demócratas datan del año 1800 y de la elección de Thomas Jefferson como el tercer presidente de Estados Unidos. Los primeros dos presidentes del país eran miembros del Partido Federalista, que ya no existe. Abraham Lincoln, el presidente número 16, fue el primer republicano elegido para el cargo.

Al fundarse Estados Unidos la Constitución no estableció un papel para los partidos políticos. Cuando el derecho al voto estaba restringido a la élite de los propietarios de tierras en los primeros tiempos de la república, no había mucha necesidad de establecer organizaciones políticas de amplia base. Pero al crecer el país y aumentar los ciudadanos con derecho a votar, surgió la necesidad de movilizar a los votantes. Los partidos políticos realizaron esta tarea y se convirtieron en un elemento firmemente establecido de la escena política.

El burro representa al Partido Demócrata de Estados Unidos, uno de los dos parstidos de mayor influencia política.
Originalmente el actual Partido Demócrata fue conocido como los Republicanos, después pasó a llamarse Democrático-Republicano y en la década de 1830 se convirtió en el Partido Demócrata. Alrededor de la misma época, las fuerzas de la oposición formaron el Partido Whig que, antes de desmantelarse, eligió a varios presidentes. En la década de 1850 los principales miembros del Partido Whig se unieron a otros para oponerse a los demócratas y formaron el actual Partido Republicano.

Actualmente casi dos tercios de los estadounidenses se consideran republicanos o demócratas y pueden votar en las elecciones primarias de su estado para designar a los candidatos de su partido

Pertenecer a un partido político no es un requisito obligatorios para los estadounidenses. Alrededor de un tercio de los ciudadanos se considera independiente, libres de todo grupo organizado. Estos ciudadanos votan en las elecciones generales pero en general no pueden participar en las elecciones primarias de los partidos en los estados, lo que significa que no pueden votar para designar a un candidato en un partido o seleccionar a los delegados del estado para la convención nacional del partido.

En el verano de 2008 los Demócratas y los Republicanos celebrarán convenciones nacionales, donde los delegados de cada estado emitirán su voto reflejando los resultados de las elecciones primarias en su estado para determinar a los candidatos de los dos partidos.

La amplia participación en el proceso de la designación implica que los líderes de los partidos tienen un control limitado sobre la selección de los candidatos. Los candidatos tienen que crear su propia organización para hacer campaña, recaudar fondos y solicitar apoyo.

Sin embargo, la afiliación a uno de los dos principales partidos es una manera de empezar a construir ese apoyo. Puesto que las elecciones presidenciales en Estados Unidos vienen determinadas por el Colegio Electoral, en el que cada estado tiene asignado una cantidad de votos electorales basado en su población y el ganador del voto popular en cada estado se lleva todos los votos electorales de ese estado, es difícil para un partido pequeño colocarse en una posición significativa ante la capacidad nacional de recaudar fondos y obtener apoyo desde la base que tienen los dos partidos mayoritarios.

Históricamente los terceros partidos han tenido un importante papel para influir tendencias políticas. El Partido Independiente Americano defendió en 1968 la mano dura en la lucha contra el crimen y el Partido Republicano adoptó esa idea en su plataforma (los principios en los que se basa un partido), lo que produjo una ley de control de criminalidad que fue aprobada por el Congreso. En la década de 1920 el Partido Socialista planteó la creación de un fondo de compensación a los desempleados. Esto influyó para que los demócratas establecieran el seguro de desempleo y la ley del Seguro Social de 1935. A finales de 1800, el Partido Prohibicionista que se formó principalmente para acabar con la venta, fabricación y transporte de bebidas alcohólicas también patrocinó el derecho al voto para la mujer. Más tarde, el apoyo tanto de republicanos como demócratas resultó en la enmienda 18 a la Constitución en 1919, que prohibía las bebidas alcohólicas, y la enmienda19 que otorgaba a las mujeres el derecho a votar en 1920. La enmienda 18 fue revocada por la enmienda 21 en 1933.

La influencia de los dos partidos principales va más allá de la presidencia, ya que domina también el Congreso, los gobernadores de los estados y las cámaras legislativas de los estados. Incluso a nivel local, aunque hay ciudades y condados que celebran elecciones no partidistas, las fuerzas demócratas y republicanas controlan la maquinaria política.

Hoy, el Partido Demócrata es considerado el más liberal, y los líderes del partido consideran que el gobierno tiene la obligación de proporcionar programas de apoyo social y económico para aquellos que los necesitan. El Partido Republicano, más conservador, defiende un gobierno más reducido y aboga a favor del crecimiento de la empresa privada para reducir la dependencia de los ciudadanos.

Algunos estadounidenses no están conformes con el poder ejercido por los partidos políticos y creen que más que aclarar los asuntos, los confunden. Estos votantes manifiestan su disconformidad dividiendo sus votos, votando por candidatos de distintos partidos en la misma elección.

Los dos partidos luchan constantemente por los denominados votantes bisagra, que tienen la tendencia a cambiar de partido de una elección a otra, pero al final el elefante y el borrico continuarán dominando la escena política estadounidense, al menos en lo que se prevé para el futuro.

Stuart Gorin
Redactor del Servicio Noticioso desde Washington

 
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