El informe completo
está disponible en ingles en: http://www.state.gov/g/drl/rls/irf/2007/
A continuación
una traducción de la introducción al informe
anual sobre libertad religiosa internacional publicado por
el Departamento de Estado el 14 de setiembre:
(comienza el texto)
Departamento de Estado de Estados Unidos
Informe 2007 sobre Libertad Religiosa Internacional
Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo
14 de setiembre de 2007
Introducción
"La libertad religiosa es un elemento
tan central del carácter estadounidense que tendemos
a hacer de ella una cuestión personal cuando esa
libertad se les niega a otros. Nuestro país fue una
voz líder en nombre de los “refusniks”
judíos en la Unión Soviética. Los estadounidenses
hicieron causa común con los católicos protestantes
que oraban en secreto detrás de la Cortina de Hierro.
Estados Unidos ha estado junto a los musulmanes que trataban
de practicar libremente sus creencias en lugares como Birmania
y China”.
--Presidente George W. Bush, 27 de junio
del 2007
Los fundadores de nuestro país establecieron
la libertad religiosa como la piedra angular del sistema
constitucional de Estados Unidos, al atesorarla como algo
sagrado en la Primera Enmienda de nuestra Declaración
de Derechos. Muchos de los primeros colonos de nuestra nación
huían de la persecución religiosa al venir
a Estados Unidos. De ahí que comprendieran vívidamente
la importancia de la libertad religiosa.
Sobre una de las entradas principales del
Departamento de Estado de Estados Unidos hay un mural que
captura vívidamente este compromiso. El cuadro, de
15 por 3,60 metros, pintado por Kindred McLeary, representa
las libertades de culto, expresión, reunión
y prensa (una parte del mural se destaca en la portada de
los materiales del Informe de este año). El mural
quedó completado en 1942, en el momento en que culminaba
uno de los periodos más desafiantes de la historia
de nuestro país. Hoy, el mural sirve de poderoso
recordatorio de que, incluso en momentos de grandes retos
y amenazas nacionales, el núcleo de nuestra política
exterior abarca la protección y promoción
de nuestras libertades fundamentales, que comienzan con
la libertad religiosa.
Estados Unidos no está solo en este
compromiso con la libertad religiosa. La comunidad internacional
ha declarado repetidamente que la libertad religiosa es
un derecho humano fundamental. Tal declaración puede
encontrarse en el Artículo 18 de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, proclamada por las Naciones
Unidas; en el Artículo 16 del Documento de Conclusión
de Viena de la Organización para la Seguridad y la
Cooperación en Europa; en el Artículo 12 de
la Declaración Americana de Derechos Humanos de la
Organización de los Estados Americanos, y en el Artículo
9 de la Convención del Consejo de Europa para la
Protección de los Derechos Humanos y las Libertades
Fundamentales.
El Acuerdo Internacional de las Naciones
Unidas sobre Derechos Civiles y Políticos es particularmente
digno de mención, al hacer obligatorios los derechos
a que se aspira y que se destacan en la Declaración
Universal. El Artículo 18 declara: “Todos tienen
derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión.
Este derecho incluirá la libertad de tener o adoptar
una religión o creencia de su elección, y
la libertad, ya sea individualmente o en comunidad con otros
y en público o en privado, de manifestar su religión
o creencia en el culto, la observancia, la práctica
y la enseñanza”. El Artículo 18 del
Acuerdo declara que “Nadie quedará sujeto a
coerción que perjudique su libertad de tener o adoptar
una religión o creencia de su elección”.
Desafortunadamente, mientras individuos
y comunidades luchan por la libertad religiosa, muchos gobiernos
pasan por alto sus obligaciones internacionales. En demasiados
países los gobiernos se niegan a reconocer y proteger
la libertad religiosa, y millones sufren como resultado.
En algunos casos, los creyentes son encarcelados o se los
somete a abusos físicos, simplemente porque tienen
el valor de sostener sus convicciones. En otros países,
se les niega la libertad de elegir su fe o de hablar de
ella abiertamente. Un ejemplo contemporáneo de la
amenaza a esta libertad es la tendencia de las nuevas leyes
que, irónicamente, en nombre de la tolerancia, prohíben
la discusión de puntos de vista religiosos diferentes
dentro de una religión, o entre diferentes sistemas
de creencias.
En respuesta a estas y otras amenazas a
la libre práctica religiosa, el Congreso de Estados
Unidos aprobó en 1998 la Ley de Libertad Religiosa
Internacional. La ley reafirmó que es política
de Estados Unidos “condenar las violaciones de la
libertad religiosa y promoverla y ayudar a otros gobiernos
en la promoción del derecho fundamental a la libertad
religiosa”. Lo que es más importante, la ley
declara que Estados Unidos tomará partido por la
libertad y con los perseguidos.
La ley estableció la Oficina de Libertad
Religiosa Internacional (IRF Office) en el Departamento
de Estado de Estados Unidos, y ordenó la publicación
del Informe Anual sobre Libertad Religiosa Internacional.
Este informe cubre el mundo entero y es el catálogo
más abarcador tanto de los abusos contra la libertad
religiosa como de las mejoras respecto de este derecho fundamental.
El producto final representa incontables horas de investigación,
documentación y análisis de embajadas y consulados
de Estados Unidos en el exterior y del personal de la Oficina
IRF en Washington. Debido a esta labor minuciosa y su amplia
cobertura, el Informe Anual sobre Libertad Religiosa Internacional
lo leen tanto los poderosos como los que carecen de poderes,
por las víctimas de la persecución religiosa
y por aquellos que tienen la capacidad de remediar tal abuso.
La Ley de Libertad Religiosa Internacional
ordenó también el nombramiento de un Embajador
Itinerante para la Libertad Religiosa Internacional, que
actúa como principal asesor del presidente y de la
secretaria de Estado en lo que respecta al adelanto de la
libertad religiosa en todo el mundo. La función del
embajador, con el apoyo de la Oficina IRF y en concierto
con otros funcionarios estadounidenses, es la de proveer
una voz para aquellos que no la tienen y para los oprimidos.
Yo y mi personal intervienen con los gobiernos, sean aliados
o adversarios, para suscitar preocupaciones en relación
con toda la gama de las violaciones a la libertad religiosa.
Trabajamos también con nuestro gobierno para ayudar
a asegurar que la política exterior estadounidense
refleje el compromiso histórico de nuestro país
con la libertad religiosa.
Afortunadamente, nuestra nación y
el Departamento de Estado son liderados por individuos con
un profundo compromiso con esta cuestión. Tanto el
presidente Bush como la secretaria de Estado Rice han hecho
mucho para promover la libertad religiosa en todo el mundo.
El Congreso ha sido también un firme aliado en cuanto
a destacar los abusos y alentar las mejoras en muchas naciones.
Las organizaciones no gubernamentales y los grupos religiosos
son también socios valiosos en nuestra labor. Esta
novena edición del Informe Anual sobre Libertad Religiosa
Internacional es un testimonio del compromiso de nuestros
líderes y ciudadanos con este tema.
El Informe Anual sobre Libertad Religiosa
Internacional es un resultado natural de la historia de
nuestro país y un reflejo actual de nuestros valores.
Como lo ha dicho la secretaria de Estado Rice, “Estamos
atentos ante el hecho de que demasiadas personas religiosas
sólo pueden cuchichear con Dios en los santuarios
silenciosos de sus conciencias, porque temen la persecución
debido a sus creencias religiosas”. Y concluye: “El
gobierno no tiene, simplemente, derecho de interponerse
entre el individuo y el Todopoderoso”.
Se han dado grandes pasos para proteger
las libertades religiosas, tanto en Estados Unidos como
en todo el mundo. Lamentablemente, sin embargo, demasiadas
personas no pueden ejercer sus libertades religiosas y sufren
por su fe, en ocasiones bajo gran coacción y violencia.
Es este conocimiento el que impulsa nuestro trabajo en este
Informe Anual e inspira nuestra dedicación a trabajar
en dirección del día en que todas las personas
disfrutarán de este precioso derecho humano.
-- John V. Hanford III, Embajador Itinerante
para Libertad Religiosa Internacional
(termina el texto)
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