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EE.UU. y la comunidad internacional deben concentrarse en el cambio climático, dice Rice

Secretaria de Estado habla de seguridad energética y cambio climático en Reunión de las Principales Economías

Publicado: 3 de octubre de 2007

“Nos hemos reunido hoy porque estamos de acuerdo con que el cambio climático es un problema real, y que los seres humanos contribuyen a él. La ciencia más perfecta nos dice exactamente esto. Ahora bien, es nuestra responsabilidad, como líderes mundiales, crear un nuevo consenso internacional en torno a cómo ocuparnos del cambio climático”, dijo la secretaria Condoleezza Rice en su discurso ante la Reunión de las Principales Economías sobre Seguridad Energética y Cambio Climático, el 27 de septiembre en Washington.

A continuación una traducción de la transcripción de las palabras de la secretaria Rice:

(comienza el texto)

Departamento de Estado de Estados Unidos
Washington, DC
27 de septiembre del 2007

Secretaria Condoleezza Rice
Discurso ante la Reunión de las Principales Economías sobre la Seguridad Energética y el Cambio Climático

SECRETARIA RICE: Muchas gracias. Buenos días y muchas gracias, Paula, por esa amable presentación. Quiero agradecerles a todos ustedes por unirse a nosotros en esta muy importante conferencia. Especialmente, quiero agradecerles a los ministros que se han esforzado para venir hasta aquí, muchos de los cuales estuvieron en Nueva York conmigo. También quiero agradecerles a los representantes de las delegaciones, por unirse a nosotros.

Nos reunimos hoy porque estamos de acuerdo en que el cambio climático es un problema real, y que los seres humanos contribuyen al mismo La ciencia más perfecta nos dice exactamente esto. Ahora bien, es nuestra responsabilidad, como líderes mundiales, crear un nuevo consenso internacional acerca de cómo ocuparnos del cambio climático.

Esta prueba tiene mucho en común con los otros grandes retos que definen a este joven siglo – desde la proliferación de armas a la propagación de las enfermedades y el terrorismo transnacional. Estos son problemas verdaderamente mundiales, y ninguna nación, no importa cuánto poderío o voluntad política tenga, puede tener éxito actuando sola. Todos necesitamos tener asociados y todos necesitamos actuar en concierto.

Quiero recalcar que Estados Unidos toma muy en serio el cambio climático, porque somos a la vez una economía importante y una importante fuente de emisiones. El cambio climático es un problema mundial y nosotros contribuimos a él, por lo tanto, estamos preparados para ampliar nuestro liderazgo a fin de atender el reto. Esa es la razón por la cual el presidente Bush ha convocado a esta reunión.

El propósito de esa reunión, y de las que seguirán, es asegurar que todos nosotros trabajemos de manera pragmática en pos de un propósito común, contribuir a una nueva estructura internacional para ocuparnos del cambio climático más allá de (el Protocolo de) Kioto y ayudar a todas las naciones a cumplir con su responsabilidad conforme a la Convención Estructural de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Aquí en este salón, tenemos participantes mundiales importantes en el cambio climático – aquéllos que más contribuyen al problema y aquéllos que son esenciales para llegar a una solución. Tenemos representantes de las principales instituciones internacionales y organizaciones no gubernamentales. Tenemos miembros de la industria privada. Y tenemos gobiernos de países que comprenden alrededor de dos tercios de la población mundial, cuatro quintas partes de la economía mundial y alrededor de cuatro quintas partes de las emisiones mundiales. Todos representamos muchos intereses y opiniones diferentes, pero, en último término, necesitamos responder simplemente a una pregunta fundamental: ¿qué clase de mundo queremos habitar, y qué clase de mundo nos proponemos legar a las generaciones futuras?

Esa pregunta resuena profundamente en cada estadounidense. Siempre hemos encontrado refugio y significado en la majestuosidad de nuestro ambiente. Y siempre hemos sido apasionados en cuanto a nuestro deber de ser buenos administradores del mundo natural. Como uno de nuestros conservacionistas, el presidente Teddy Roosevelt, dijo hace exactamente un siglo “Debe haber una comprensión del hecho de que derrochar, destruir, nuestros recursos naturales resultará en socavar, cuando lleguen los días de nuestros hijos, la misma prosperidad que, en justicia, debimos legarles a ellos, ampliada y desarrollada”.

El presidente Bush comparte esta convicción y él mismo se ha hecho eco de ella. “La buena administración del ambiente no es simplemente una responsabilidad personal”, dijo. “Es un valor público. Los estadounidenses están unidos en su convicción de que debemos preservar nuestro patrimonio cultural y salvaguardar el ambiente”.

Y permítanme simplemente decir, a nivel personal, que soy californiana, y de un estado junto a las costas del Océano Pacífico y entre las colinas de Palo Alto, donde yo vivo, donde la conservación y la protección del ambiente mundial es una causa que nos interesa muy, muy profundamente.

Al mismo tiempo, reconocemos que el cambio climático es un asunto complejo y un problema difícil porque no se puede lidiar efectivamente con él como si fuera sólo un reto ambiental. Como nuestros líderes lo acordaron este año en las reuniones del G-8 y la APEC, el cambio climático requiere una respuesta integral, que abarque la administración ambiental, el crecimiento económico, la oferta y la seguridad energéticas y el desarrollo y despliegue de una nueva tecnología de energía limpia. La manera en que crearemos esta respuesta integral tiene consecuencias importantes, no sólo para nuestro futuro, sino también para nuestro presente.

Ahora mismo, más de la mitad de la población del mundo vive con menos de dos dólares diarios. Muchos de estos hombres, mujeres y niños no tienen acceso a la energía y, por lo tanto, poca capacidad de hacer las cosas básicas que nosotros, más privilegiados, damos por descontadas, como almacenar alimentos, leer y estudiar después que se pone el sol, enfriar y calentar nuestros hogares o encender una computadora y conectarnos con un mundo cada vez más refinado tecnológicamente. Ayudar a los marginados de la economía mundial a sacarse a sí mismos de la pobreza extrema es una de las grandes cuestiones morales de nuestro tiempo. De modo que debemos comprometernos a ocuparnos del cambio climático de una manera que no deje a las economías hambrientas de la energía que necesitan para crecer, y que no amplíe la ya significativa brecha entre las naciones desarrolladas y en desarrollo.

Esperamos poder progresar, en esta reunión y en las que vendrán, en dirección de esa meta, y que al hacerlo así apoyaremos y aceleraremos los procesos más amplios que ahora hay en marcha en la Convención Estructural de las Naciones Unidas. Como muchos de ustedes, acabo de llegar de la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde participé en el evento de alto nivel sobre el cambio climático. Estados Unidos apoya las metas de ese evento. Y queremos que tenga éxito la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, a tener lugar este año en Indonesia, Esa es la razón por la que les pedimos a los miembros de esta reunión concentrarse en estas tareas importantes.

En primer lugar, debemos acordar una meta de largo plazo para la reducción de los gases del efecto invernadero. El cambio climático es un reto para generaciones, y requiere un compromiso formal de largo plazo para revertir el crecimiento de las emisiones mundiales al punto en el que podamos estabilizar las concentraciones de gases del efecto invernadero en la atmósfera . Debemos hacerlo, como lo acordamos en la Convención Estructural de las Naciones Unidas, dentro de un calendario que le permita al ambiente adaptarse, de una manera que asegure el continuo desarrollo económico mundial.

Nuestra segunda tarea consiste en establecer metas y programas nacionales para alcanzar nuestra meta común más amplia. Permítanme recalcar que este no es esfuerzo que todos deben realizar de la misma manera. Cada país debe tomar sus propias decisiones, que reflejen sus propias necesidades y sus propios intereses, sus propias fuentes de energía y sus propias políticas nacionales. Aunque unidas por metas comunes y responsabilidades colectivas, todas las naciones deberían abordar el cambio climático de las maneras que consideren mejores.

Por ejemplo, aquí en este país sostuvimos en el 2005 un debate nacional sobre la energía. Generó un acuerdo bipartidista sobre los nuevos mandatos para combustibles renovables y eficiencia de aparatos, junto con una asignación de varios miles de millones de dólares para investigar y llevar al mercado tecnología de energía limpia. Muchos de nuestros estados usan más energía renovable y aumentan la eficiencia de los edificios. El presidente Bush trabaja para reducir hasta un 20 por ciento, en diez años, el consumo de gasolina, y recortar los gases del efecto invernadero mediante nuevas normas obligatorias para combustibles alternativos y eficiencia mejorada de los vehículos.

Medidas como estas son necesarias para asegurar que nuestras actuales políticas económicas y energéticas sean, a la vez, efectivas desde el punto de vista del costo y del ambiente. Pero, en último término, comprendemos que el reto de largo plazo que encaramos es intimidante y requiere adelantos adicionales en tecnología y construir substancialmente sobre el progreso reciente. Administrar la situación actual no es, simplemente, una respuesta adecuada.

Y no es difícil comprender por qué. En el mundo de hoy – en lugares como Sao Paulo y Shanghai y Mumbai y la Ciudad de México y Yakarta y Johannesburg, y en muchas ciudades del mundo desarrollado, millones de personas se esfuerzan por hacerse un lugar en la clase media mundial que va surgiendo, y por todas las expectativas que abrirá una vida moderna – desde empleos bien remunerados hasta automóviles y viviendas dignas. Pero el hecho es que, no importa cuanto mejoremos nuestra actual estrategia energética, la economía y el ambiente, nuestra trayectoria actual no puede acomodarse a los sueños de esas gentes.

Si seguimos por nuestro camino de hoy, enfrentamos una opción inaceptable. Sacrificamos el crecimiento económico mundial para asegurar la salud de nuestro planeta, o sacrificamos la salud de nuestro planeta para continuar con el crecimiento alimentado con combustibles fósiles.

Es una opción que debemos negarnos a hacer. En lugar de ello, debemos cortar el nudo gordiano de los combustibles fósiles, las emisiones de carbono y la actividad económica. El presente sistema ya no es sostenible, y debemos trascenderlo por entero mediante una revolución en la tecnología energética. Por lo tanto, nuestra tercera tarea es la de trabajar con la industria privada para desarrollar y llevar al mercado nuevas tecnologías energéticas que no sólo no plantean riesgos al crecimiento económico, sino que, en realidad, pueden acelerarlo.

En nuestra perspectiva de un mundo más esperanzador, millones de personas que ahora están en el margen de la economía mundial no sólo se unirán a un ciclo de prosperidad en continua expansión, sino que se unirán a los ciudadanos de las naciones desarrolladas para compartir nuevas tecnologías que transformarán por entero las maneras en que los seres humanos nos relacionamos con nuestro mundo natural, y unos con otros. Será un mundo de automóviles limpios que funcionen con etanol o células de hidrógeno, un mundo repleto de buenos empleos en parques de oficinas y rascacielos verdes, un mundo donde la energía esté a disposición de todos -- al mover un interruptor o dar vuelta a una llave – procedente de fuentes alternativas como el viento, el carbón limpio o la energía nuclear de uso civil.

En años recientes Estados Unidos ha venido invirtiendo en tecnologías de energía que encierran el potencial de superar el reto del cambio climático y transformar nuestro mundo. Este ha sido el foco de nuestros esfuerzos aquí en nuestro país y la meta de nuestra diplomacia internacional. Donde hemos hecho un esfuerzo especial para forjar nuevas asociaciones con países en desarrollo.

Con Brasil, trabajamos para aprovechar el enorme potencial de los biocombustibles, tanto para satisfacer nuestras necesidades energéticas como para ayudar a las naciones en desarrollo de las Américas a satisfacer las suyas. Juntos, desarrollamos y compartimos nuevas tecnologías que pueden permtiirles a los consumidores de combustibles fósiles cambiarse a los biocombustibles de producción local.

Con la India hemos negociado un acuerdo para abrir un camino de cooperación en energía y tecnología nuclear de uso civil. Una vez finalizado, este acuerdo ayudará a uno de los consumidores de energía de más rápido crecimiento en el mundo a satisfacer las aspiraciones económicas de su pueblo, emprendiendo una segunda Revolución Verde.

Y en Asia hemos ayudado a unir con otros estados regionales a los dos mayores países en desarrollo, China e India, para formar la Asociación de Asia y el Pacífico para el Desarrollo Limpio y el Clima. En colaboración con líderes mundiales de la industria privada, nuestros gobiernos tratan de compartir las nuevas tecnologías energéticas que pueden alimentar el desarrollo económico y que sean a la vez sostenibles y ambientalmente sanas.

Damas y caballeros, debido a que el cambio climático afecta tantas áreas de la empresa humana – desde nuestras políticas energéticas a nuestra actividad económica y a nuestro futuro ambiental – el reto puede parecer intimidante. Y en verdad lo es. Pero este reto puede ser también un catalizador del progreso de hoy. Y esa es la idea que quiero dejarles a ustedes esta mañana.

Mientras trabajamos juntos, en esta reunión y en la Convención Estructural de las Naciones Unidas – mientras tomamos medidas para reducir las emisiones y desarrollar nuevas tecnologías a fin de llevarnos más allá de los combustibles fósiles – enfoquemos el cambio climático no como una amenaza que se cierne en el futuro, sino como una oportunidad en el presente para trabajar unidos, una oportunidad de trazar una estrategia mejor y más sostenible para alimentar el desarrollo humano, una oportunidad de sacar de la pobreza a millones de personas y llevarlos a la promesa de la economía mundial, y una oportunidad de proteger un preservar nuestro mundo natural – no sólo para las generaciones futuras, sino también para aquéllos de nosotros que vivimos ahora.

Mucho quiero agradecerles a ustedes su presencia aquí hoy. Tenemos ante nosotros retos importantes, pero es bueno reunirnos para hablar de cómo enfocar los retos. Y es también bueno reunirnos para hablar acerca de cómo podríamos aprovechar las oportunidades. Espero con verdadero interés trabajar con todos ustedes. Muchas gracias.

(termina el texto)

 
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