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Consideran que influencia de hispanos aumentará en la política estadounidense

Mientras más hispanos cumplan la edad para votar o se hagan ciudadanos

Publicado: 12 de octubre de 2007

(© AP Images)
Voluntarias de la organización Mi Familia Vota, en Denver Colorado, urgen a hispánicos su voto en las elecciones de 2006. Los hispánicos son la minoría que crece más rápido en Estados Unidos, pero concurrencia de votantes está por debajo de su porcentaje de la población. Organizaciones no partidistas como Mi Familia, que ahora se denomina Democracia U.S.A., trabajan para aumentar el registro y voto de los hispánicos.
Washington -- Los registros del censo de EE.UU. indican que con 44 millones de personas la comunidad hispana conforma el grupo minoritario con crecimiento más rápido en Estados Unidos, sumando casi la mitad del crecimiento total de la población. Sin embargo, los hispanos forman solamente diez por ciento de los nuevos votantes estadounidenses y sus cifras todavía no se traducen en influencia política, afirma el investigador Richard Fry.

En una entrevista con el Servicio Noticioso desde Washington, Fry, consultor principal de investigación en el Centro Hispano Pew, una entidad no partidista con sede en Washington, subrayó tres grandes factores que “reducen la influencia política hispana de su crecimiento poblacional”. También citó factores que indican que la comunidad será una fuerza política mucho más grande en el futuro.

Los estadounidenses de origen hispano algunas veces han desempeñado un papel electoral crucial en los estados donde existe una mayor concentración, como Arizona, Nevada, Nuevo México, Colorado y Florida. Sin embargo, los hispanos sumaron solamente seis por ciento de los votantes en 2004 aún cuando constituían 15 por ciento de la población de EE.UU.

La comunidad hispana es “una población joven”, con muchas personas menores de 18 años y por consiguiente no elegibles para votar, dijo Fry, y señaló que la mayoría son hijos de mexicanos y centroamericanos nacidos en Estados Unidos que vinieron a Estados Unidos en las décadas de 1980 y 1990. Es “un grupo muy grande, llamado la ‘Segunda Generación Hispana’”, con un promedio de 11 años de edad en 2004, agregó.

“Crecen en edad ahora. Se abren camino por medio de nuestras escuelas primarias y preparatorias, y muy pronto van a cumplir los 18 años de edad”, explicó. Este factor explica parcialmente porqué los expertos piensan que “la cantidad del voto hispano aumentará”. Sin embargo, agregó Fry, como otros grupos étnicos, los estadounidenses de origen hispano entre las edades de 18 y 24 años tradicionalmente tienen un porcentaje menor de votos comparado con sus mayores.

La cadena de televisión por cable Mun2, que se orienta a la juventud hispana, colabora con la red de televisión Telemundo en la campaña “Vota por tu futuro/Vote 4 UR Future”, para impulsar la movilización de los votantes jóvenes en el 2008 en Estados Unidos. Aunque la Segunda Generación Hispana es un grupo muy joven, explicó Fry, constituye una porción muy importante de la comunidad, y los expertos que analizan las tendencias del voto hispano la estarán vigilando.

Otro factor que afecta la influencia política hispana es que casi 25 por ciento no es elegible para votar porque no tiene ciudadanía estadounidense. Aunque organizaciones tales como la Asociación Nacional de Funcionarios Hispanos Elegidos y Designados (NALEO) y la red de televisión en español Univisión promueven activamente campañas de ciudadanía, el proceso de naturalización no es rápido.

“No es simple decidir convertirse en ciudadano”, indicó, añadiendo que no todas las personas de la comunidad son elegibles para solicitar ciudadanía ya que existen requisitos de residencia para votar, además de la prueba de ciudadanía. “No está claro qué tan rápido esas campañas pueden producir realmente votantes para 2008”, agregó. Aunque mientras más personas inicien el proceso de convertirse en ciudadanos, los hispanos estarán en una posición de influenciar más las elecciones futuras.

El tercer factor es la falta de participación en las elecciones por parte de muchos hispanos que son ciudadanos estadounidenses, de acuerdo con Fry. Por ejemplo, en 2006 solamente 5,6 millones, de los 17,3 millones de votantes elegibles hispanos, participaron en el comicio.

Este factor “no es único” en esa comunidad ya que “los hispanos, como los afro estadounidenses, no se registran con el mismo índice que los anglosajones y no votan con el mismo índice con que los anglosajones lo hacen”, expresó Fry, pero la información de una investigación de Pew mostró que eran aún menos probables de votar que sus contrapartes afro estadounidenses.

Hubo muchos esfuerzos para alentar a los estadounidenses de origen hispano a votar en anticipación a la elección del 2004, y cuando se comparó con la elección del 2000, los índices de registro y de votos aumentaron. No obstante, Fry señalo, el registro de anglosajones y sus índices de votos aumentó aún más. “De manera que hay que tener presente que podemos movilizar a los hispanos pero también podemos tener esfuerzos de movilización en segmentos de la población anglosajona”, agregó.

TENDENCIAS COMUNES EN TODOS LOS ORÍGENES RACIALES Y ÉTNICOS

Fry señalo que a pesar que la movilización de la comunidad en 2006 a favor de una reforma de inmigración y las acciones estatales y federales recientes en contra de inmigrantes ilegales, “es difícil saber cómo algunos de los cambios en el ambiente político van o no a movilizar a los hispanos” en 2008.

Información del 2004 indica que, aunque la inmigración estaba en la mente de muchos votantes hispanos, no era uno de los asuntos con mayor importancia.

Una encuesta realizada por Pew de los votantes registrados hispanos antes de la elección del 2004 preguntó sobre asuntos de “extrema importancia en determinar su voto para presidente”, y encontró que la educación era la mayor preocupación con 54 por ciento, asuntos de cuidado de salud y economía con 51 por ciento y la preocupación sobre el terrorismo tenía tercer lugar con 45 por ciento. La inmigración tenía 27 por ciento. Fry explicó que las cifras muestran que los votantes estadounidenses de origen hispano tienen prioridades muy similares a las de sus contrapartes blancos y afro estadounidenses, con la diferencia principal del nivel de preocupación sobre la educación.

Los hispanos, como otros grupos, han visto una división religiosa dentro de su comunidad. “La cifra de adultos hispanos no católicos, particularmente cristianos evangelistas, continua en aumento”, indicó Fry. Los evangelistas hispanos son un grupo que continúa en aumento y que atrae a más de la población nacida en Estados Unidos.

La información de Pew reveló que mientras solamente 33 por ciento de los católicos hispanos votaron por el presidente Bush en vez del candidato demócrata John Perry en 2004, casi 56 por ciento de los hispanos que se identificaron como cristianos no católicos votaron por el Partido Republicano.

“Los hispanos no son los únicos en hacer frente a esta división religiosa. Es sólo que en el 2004 la división religiosa fue un poco más notoria entre hispanos”, finalizó Fry.

Para más notas relacionadas, consultar Las elecciones en EE.UU. y Sociedad y valores estadounidenses.

Por Stephen Kaufman
Redactor del Servicio Noticioso desde Washington

 
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