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Los referendos nacionales no siempre resultan como los gobiernos quieren

Votantes venezolanos rechazan cambios constitucionales propuestos Chávez

Publicado: 4 de diciembre de 2007

Washington – Muchos analistas expresan sorpresa por el rechazo en un referendo respecto a una serie de cambios constitucionales diseñados para incrementar la autoridad del presidente venezolano Hugo Chávez en su país, en lo que resultó en su primera derrota electoral desde que asumió el poder en 1998.

La propuesta, que habría permitido una larga serie de enmiendas a la constitución de 1999, como las de abolir los límites al mandato presidencial, reducir la autonomía del Banco Central de Venezuela, y permitir la censura de prensa y la suspensión de las libertades civiles en tiempos de emergencia, fue derrotada por los votantes el 2 de diciembre.

“Fue una votación estrecha, 51 por ciento, y eso a pesar de que la oposición no pudo presentarse en la televisión para difundir sus criterios. Por ello me parece que el análisis de los expertos políticos será interesante”, aseveró el 3 de diciembre Dana Perino, portavoz de la Casa Blanca.

El rechazo a las ambiciones de Chávez no constituye la primera vez que un gobierno es derrotado en un referendo en sus pretensiones de ampliar su autoridad. Aunque el referendo es una forma de democracia directa, los gobiernos pueden manipular el voto al controlar el momento y el lenguaje que se usa para explicar las medidas en la boleta. Pero el rechazo de los votantes acaba de inmediato con las aspiraciones del gobierno, a menos que éste recurra a la tiranía absoluta.

En mayo y junio de 2005, los pueblos de Francia y Holanda derrotaron los esfuerzos para establecer una constitución única para los miembros de la Unión Europea, al rechazar la autoridad del Parlamento Europeo para diseñar el documento, por razones que iban desde preocupaciones por la soberanía nacional a los sentimientos contra la globalización.

Luego de esos votos los gobiernos de Dinamarca, Irlanda y el Reino Unido, cada uno de los cuales apoyaba la propuesta de una constitución de la Unión Europea y también se habían comprometido a realizar referendos, postergaron o frenaron sus preparativos para una votación.

Otro ejemplo es cuando el ex gobernante de Chile, Augusto Pinochet, luego de utilizar referendos para reemplazar la constitución de su país y prolongar su régimen, se presentó como único candidato en un referendo realizado en 1988 convocado para concederle un segundo mandato de ocho años. El 56 por ciento de los chilenos votó por el “No” en contra del mandato adicional, sellando el final del régimen de Pinochet y allanando el camino para la transición del mando militar al mandato democrático.

En Estados Unidos. las boletas de elecciones con frecuencia incluyen referendos, aunque solamente a nivel estatal y local. Algunos, como el arquitecto constitucional James Madison, temían lo que llamó “la tiranía de la mayoría” que resultaría del uso de iniciativas al nivel federal.

El sistema para cambiar la Constitución de Estados Unidos está diseñado para ser complicado y no permite que la rama ejecutiva tome directamente la iniciativa. Como lo determina el Artículo 5 de la Constitución, el presidente depende del Congreso de Estados Unidos, o de dos tercios de las legislaturas estatales del país, para solicitar cualquier enmienda constitucional que el o ella apoye. Luego, para ratificar la enmienda se necesitaría la aprobación de tres cuartos de las legislaturas estatales o convenciones estatales de Estados Unidos.

Stephen Kaufman / Redactor del Servicio Noticioso desde Washington


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