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EMBAJADA DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA
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Secretario de Comercio se refiere acuerdo de libre comercio de EE.UU. con Colombia

Habla de relación entre el comercio, la prosperidad y la justicia social

Publicado: 5 de diciembre de 2007

En un discurso que pronunció el 3 de diciembre en la organización Heritage Foundation, el secretario de Comercio de Estados Unidos, Carlos M. Gutiérrez se refirió a la relación que existe entre las relaciones comerciales, la prosperidad y la justicia social en el Hemisferio Occidental. Al referirse a Colombia, el secretario mencionó también los vínculos entre la prosperidad y la seguridad.

Las impresionantes mejoras en la situación de seguridad en Colombia bajo el liderazgo del presidente Uribe han fomentado el crecimiento económico. Gutiérrez reafirmó la firme convicción de Estados Unidos en el poder la empresa privada y el crecimiento económico en la promoción de oportunidades y justicia social.

Un mayor comercio favorece el crecimiento económico, y por lo tanto el secretario Gutiérrez pidió la aprobación del Acuerdo de Libre Comercio con Colombia. Al promover este acuerdo y otros acuerdos de libre comercio, Estados Unidos y los líderes del Hemisferio Occidental pueden responder efectivamente a quienes abogan por un sendero distinto hacia la justicia social en el Hemisferio Occidental.

A continuación una traducción de las declaraciones del secretario Gutiérrez:

(comienza el texto)

DEPARTAMENTO DE COMERCIO
Secretario de Comercio Carlos M. Gutiérrez
Discurso pronunciado en la organización Heritage Foundation
Washington, D.C.

Buenos días, gracias por invitarme a hablar sobre nuestra economía y sobre el importante papel que desempeña el comercio para mantener la competitividad de Estados Unidos.

La semana pasada se anunciaron las cifras revisadas del PIB. Subió hasta el 4,9 por ciento, una tasa de crecimiento impresionante para una economía grande y desarrollada como la nuestra.

Uno de los grandes motores del crecimiento del PIB ha sido el comercio internacional. Las exportaciones de Estados Unidos durante el año pasado aumentaron 12,7 por ciento hasta llegar a 1,4 billones de dólares, una marca nunca antes alcanzada. Estamos en camino de superar esa cifra este año ya que tenemos un crecimiento constante de dobles dígitos.

Un paso importante que podemos dar para mantener fuerte la economía de Estados Unidos es continuar abriendo los mercados globales. La apertura de los mercados aquí en nuestro hemisferio es estratégicamente importante, tanto económica como políticamente.

Actualmente Estados Unidos tiene acuerdos de libre comercio (ALC) con 14 países, de los cuales, 11 de los cuales has sido de aplicación durante la administración Bush. Siete de esos acuerdos han sido con América Latina. Como ustedes saben tenemos ALC pendientes con Perú, Colombia, Panamá y Corea. Esos cuatro acuerdos abrirían mercados con un PIB combinado de 1,1 billón de dólares y 126 millones de consumidores.

Los acuerdos con América Latina, en particular, ayudarán a aumentar las exportaciones de Estados Unidos, a crear puestos de trabajo y oportunidades en la región, y aumentarán la prosperidad en nuestra región.

Hoy quiero hablar específicamente sobre Colombia, un pequeño país en nuestro hemisferio con una reputación trágica de ser refugio de las drogas y la violencia.

Hoy estoy aquí para decirles que la imagen que puedan tener de Colombia ya pertenece a los libros de historia. También quiero decirles por qué deben prestar atención al futuro de ese país.

He estado en Colombia tres veces en los últimos tres meses. Cada vez he ido acompañado por delegaciones legislativas bipartidistas así como por miembros de la prensa.

Considero que ver es creer. Hasta que no se ve de primera mano la asombrosa transformación que ha tenido lugar allí es casi imposible creerlo.

Durante la década de 1990 Colombia era un país que caía en espiral, estaba fuera de control. Los 40 años de conflicto entre las fuerzas gubernamentales y los grupos paramilitares e insurgentes y los cárteles de la droga llevaron al país al borde del desastre.

Un reciente informe indicaba que “el país estaba encadenado a un ciclo negativo de violencia, con ejércitos guerrilleros y paramilitares atizados por las ganancias del comercio de la droga que tenían el equilibrio del poder a su favor...las instituciones democráticas de Colombia estaban en situación de riesgo”. (CSIS)

Pero justo cuando estaba al borde de convertirse en un estado fallido manejado por guerrillas, Colombia se ha escapado del filo, emergiendo de la cuasi destrucción y avanzando tremendamente hacia la paz, la prosperidad y hacia un futuro lleno de esperanza.

¿Y qué es lo que precipitó este cambio? Un pueblo fuerte, una esperanza firme en el futuro, y un liderazgo firme bajo la dirección del presidente electo democráticamente Álvaro Uribe.

Como señaló un reciente artículo del diario USA Today: “Con Uribe el Estado se ha recuperado”.

Durante mis viajes me he reunido con trabajadores, líderes sindicales, paramilitares desmovilizados, empresarios y funcionarios de gobierno. Me sentí abrumado ante el giro que Colombia ha dado.

Los cambios ocurridos han transformado al país, y no son cambios anecdóticos. Hay datos fríos, reales que respaldan esos cambios.

Permítanme citar algunas cifras:

Los homicidios se redujeron un 40 por ciento desde el año 2000.

Los secuestros disminuyeron un 76 por ciento;

Los ataques terroristas bajaron un 61 por ciento;

La producción de la cocaína ha disminuido en un 27 por ciento y los decomisos con destino a Estados Unidos han aumentado un 112 por ciento;

Para fines del año 2006 se desmovilizaron un total de 32.000 ex paramilitares que se han reinsertado al cauce principal de la sociedad;

Por primera vez la presencia legítima del Estado cubre las 1099 municipalidades de Colombia.

Como resultado de la reducción de la violencia y del aumento de la seguridad, la vida de los colombianos ha mejorado dramáticamente:

A partir del año 2002 la pobreza se ha reducido en casi un 20 por ciento;

Al mismo tiempo la economía del país creció un promedio del 5,2 por ciento al año;

La matrícula en las escuelas públicas aumentó al 92 por ciento, con un aumento del 64 por ciento de los niños que reciben alimentación en la escuela desde que el presidente Uribe asumió el cargo.

Está claro que Colombia es el gran ejemplo de la relación entre prosperidad y seguridad, simplemente no se puede tener el uno sin el otro.

Estados Unidos está orgulloso de ser asociado al éxito de Colombia. Una de las maneras en las que se logró, fueron los más de 5.500 millones de dólares invertidos en el Plan Colombia. Esta iniciativa bipartidista, iniciada por el presidente Clinton, ha impulsado la paz, combatido a la industria de los narcóticos, reactivado la economía y ha logrado reforzar la democracia.

Las buenas noticias son que el Plan Colombia está dando resultados. Hace poco, el diario The Washington Post dijo que el Plan Colombia “ha tenido un éxito claro en ayudar al gobierno colombiano a derrotar a los traficantes de drogas ilícitas, a las guerrillas izquierdistas y a los insurgentes de derecha”.

En el pasado, los países de América Latina, copados por movimientos guerrilleros y los cárteles de la droga reaccionaban imponiendo dictaduras, la ley marcial y cancelando elecciones.

El presidente Uribe y el pueblo colombiano han respondido a los desafíos al fortalecer la democracia. Durante mucho tiempo han sido nuestros amigos y aliados.

Debemos recordar que los ideales democráticos de libertad y autogobierno no son el único sistema que se promueve en este hemisferio hoy.

Mientras nosotros intentamos facultar al individuo, otros buscan oprimir a las personas, las ideas y el debate. Mientras nosotros alentamos el libre flujo de la inversión y los negocios, otros buscan procuran sofocar la libre empresa.

Aunque la inmensa mayoría de nuestros vecinos regionales avanza por el sendero de la libertad y el progreso, hay quienes no comparten nuestra idea de igualdad de oportunidades y justicia social verdadera.

Nuestra ayuda ha sido importante, pero nada puede sustituir el poder de la empresa privada y el crecimiento económico para promover oportunidad y justicia social.

Una manera de promover ese crecimiento es por medio del comercio. Durante 16 años, desde que nuestro Congreso aprobó por primera vez la Ley de Preferencia Comercial Andina, los colombianos han tenido acceso casi libre a nuestro mercado.

Es importante que el Congreso de Estados Unidos apruebe estos acuerdos rápidamente para darles a las compañías de Estados Unidos las mismas preferencias que el Congreso ha dado ya a las empresas colombianas.

Hoy, más del 90 por ciento de las exportaciones de Colombia entran a Estados Unidos libres de impuestos. La mayoría de las exportaciones de Estados Unidos pagan impuestos.

Estados Unidos es ahora el socio comercial más grande de Colombia, y Colombia es nuestro mercado más grande en América del Sur para la exportación de productos agrícolas.

El comercio bilateral entre nuestras naciones alcanzó16.000 millones de dólares el año pasado, lo que significa un aumento de más del 70 por ciento desde 2002.

Un ALC hará que el acceso de Colombia al mercado de Estados Unidos sea permanente y se amplíe a nuevas áreas de comercio e inversión.

Las razones económicas para este acuerdo son evidentes. Creemos que la razón de seguridad y justicia social también está clara.

Pienso que el pueblo y el Congreso de Estados Unidos deben oír el relato de cómo ha avanzado Colombia, cuánto potencial hay para el crecimiento, y cuán frágil es el futuro sin nuestra ayuda.

Creo que no aprobar un ALC con Colombia sería un enorme error de política exterior. Peor aún, sería un retroceso en todo lo que el pueblo colombiano ha logrado y en la inversión que hemos hecho para su éxito.

Si bien nos complace el fuerte voto bipartidista en nuestra Cámara de Representantes en cuanto al ALC con Perú, es urgente que el ALC con Colombia se aprueba lo más rápido que sea posible.

Una Colombia más fuerte, pacífica y próspera es de interés no sólo para Colombia sino que para el hemisferio entero. Un acuerdo de libre comercio es la herramienta apropiada para lograr esa meta.

¿Cómo va ayudar a Estados Unidos o a Colombia el rechazo a la demora de un ALC? Este no es el momento para que Estados Unidos les vuelva la espalda.

Este es un momento crítico para Colombia, y es un momento crítico para Estados Unidos.

-- Tenemos que apoyar a las democracias representativas y la causa de la libertad.

-- Tenemos que cumplir nuestros compromisos con nuestros vecinos.

-- Tenemos que apoyar a nuestros amigos.

Estados Unidos ha sido un socio importante al dirigir una nueva era en la que se valora la justicia social y las oportunidades están al alcance de todos. Ahora el momento de llevar esa asociación a un nivel superior.

Debemos ayudar a Colombia a que siga adelante. El presidente Bush está comprometido a una Colombia segura y próspera. El presidente Uribe aboga incansablemente por el progreso de Colombia.

Creo que la importancia de un acuerdo de libre comercio con Colombia es evidente. Es importante para nuestro hemisferio, para nuestra estabilidad y para nuestra economía.

Gracias.

(termina el texto)


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